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El nuevo estudio del Banco Mundial advierte que a pesar del sólido desempeño latinoamericano en la década de 2000, con fuerte crecimiento económico y una reducción significativa de la pobreza y la desigualdad, el número de jóvenes que no trabajan ni estudian (Ninis) creció debido al aumento de varones que entraron en esta condición. En la región hay más de 20 millones que hacen parte de los Ninis, tienen entre 15 y 24 años de edad y dos tercios de ellos son mujeres.
La proporción de Ninis varía de 10,9% en Perú a más de 25% en Honduras y El Salvador. En números absolutos, la mayoría de los Ninis se encuentra en Brasil, Colombia y México. Una amplia mayoría, más del 70 por ciento, vive en ciudades y tiene un bajo nivel educativo.
El informe reveló que los Ninis de América Latina, que representan uno de cada cinco jóvenes en la región, necesitan mayores incentivos para permanecer en la escuela y más ayuda para encontrar puestos de trabajo. Solo entonces podrá la región aprovechar por completo sus posibilidades de desarrollo económico y reducción de la pobreza.
Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, señaló: “Debemos brindarle una educación adecuada y habilidades laborales a nuestra creciente población joven, ayudándolos a que tengan éxito en la vida. Aquellos países que ofrezcan una educación de alta calidad a una población joven en expansión y que además cuenten con mercados laborales dinámicos y de buen funcionamiento podrán crecer y reducir la pobreza de manera más rápida”.
El estudio reveló que el Nini latinoamericano típico es una mujer de un hogar urbano. Sin embargo el número de Ninis mujeres en la región está descendiendo gracias a mayores oportunidades educativas y laborales. Es entre los jóvenes varones que el problema se ha intensificado pues todo el aumento de 1,8 millones que los Ninis tuvieron desde 1992 se debe al crecimiento en el número de varones que no trabajan ni estudian.
Entre las mujeres jóvenes, el principal factor de riesgo es el casamiento antes de los 18, exacerbado por el embarazo adolescente. Entre los hombres, es el abandono temprano de la escuela con destino al mercado laboral, seguido del desempleo. Sin las habilidades necesarias para asegurarse un trabajo en el sector formal, la mayoría de los jóvenes se resigna a puestos de trabajo en el sector informal; la mayoría de ellos nunca regresará a la escuela.
La proporción de niños y adultos mayores respecto a la población en edad laboral pronto alcanzará mínimos históricos en América Latina. Para poder aprovechar esta ventana demográfica, América Latina debe proporcionar capital humano y oportunidades laborales a su creciente población de jóvenes adultos. Si no lo hace, el número creciente de Ninis evitaría que la región usufructuase completamente su dividendo demográfico.
Según el Banco Mundial ser Ninis puede tener efectos negativos de largo plazo sobre la productividad, reduciendo los salarios y las oportunidades de empleo de por vida y frenando el crecimiento económico en general. El efecto negativo sobre el ingreso también puede empeorar las desigualdades existentes, así como obstaculizar la movilidad social y la reducción de la pobreza en los hogares pobres y vulnerables.
Para la entidad internacional existen varias políticas que pueden ser utilizadas para reducir el número de Ninis, evitando que los jóvenes abandonen la escuela de manera temprana y logrando que aquellos que ya son Ninis consigan un empleo. Éstas incluyen transferencias condicionadas en efectivo, así como paquetes de información para concientizar a padres y estudiantes de los beneficios de la educación. También puede ayudar el desarrollo de capacidades socioemocionales específicas para evitar comportamientos violentos, apoyo pedagógico y programas empresariales, complementados por sistemas de detección temprana para identificar a aquellos jóvenes que corren riesgo de abandonar la escuela.