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Valérie Trierweiler, una dama normal

Este martes asume la presidencia de Francia François Holland, quien comenzará su gobierno acompañado de su novia, una mujer reservada de origen humilde.

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Mientras en París los jóvenes que celebraban el triunfo del Partido Socialista se valían de las rejas de seguridad de la policía como escaleras para subir a la columna de la Bastilla, y en el Salón de la Mutualidad Nicolás Sarkozy anunciaba entre líneas su retiro de la vida política, en Tulle, donde el candidato ganador había esperado los resultados, un acordeonista saludaba el ascenso a la tarima de François Hollande. En ese momento, Valérie Trierweiler subió al estrado y se acercó al presidente recién elegido para entregarle un ramo de rosas y bailar dos pasos con él. El beso tuvieron que pedirlo los asistentes a punta de aplausos. Fue breve.

Discreta al mostrarse junto a su compañero, Trierweiler, de soltera Massonneau, no es sin embargo una desconocida de los franceses, quienes durante seis años la vieron al frente de Le Grand 8 y Politiquement Parlant, dos programas políticos de la cadena de televisión privada Direct 8, en la que la periodista presenta actualmente Ittinéraires, un programa de entrevistas por el que nunca pasan políticos. Esa fue la decisión que tomó en octubre pasado, luego de que François Hollande fuera elegido oficialmente candidato a la presidencia.

La designación la obligó también a renunciar a los temas políticos de los que hasta entonces se ocupaba en el semanario Paris Match. Para evitar cualquier acusación de conflicto de intereses, Trierweiler se ocuparía de las reseñas de novedades culturales y no participaría en la “vida colectiva” de la redacción y, en particular, en la selección de temas y enfoques.

Ni el tema ni el enfoque de la primera edición del mes de marzo le fueron consultados esa semana, en la que se encontró con su foto en la portada y una historia de su vida en las páginas interiores, lo que a la periodista le pareció una traición de parte de su revista, para la que Trierweiler ha trabajado desde que tenía 24 años.

Venida de la provincia

Dos generaciones atrás, la familia Massonneau había sido fundadora y propietaria de bancos en la ciudad de Angers. Si Valérie lo supo tarde en su vida es porque la Segunda Guerra Mundial significó un duro golpe para las actividades de la familia, que estaba completamente arruinada quince años antes de su nacimiento. Un obús alemán le costó además la pierna a su padre, quien vivió sobre todo de su pensión de invalidez. Sin estudios, como todos sus tíos, Jean-Noël Massonneau era sin embargo un lector de tiempo completo que tenía una biblioteca que ocupaba todos los muros del apartamento de interés social donde la familia vivió desde que la futura primera dama tenía cuatro años. Apenas terminado su bachillerato, Valérie se mudó a París, donde estudió historia y ciencias políticas en La Sorbona. Su primer trabajo sería en la revista Profession Politique. El segundo en Paris Match.

Gracias a su trabajo en el semanario conoció Denis Trierweiler, filósofo y secretario de redacción, con el que se casó y tuvo tres hijos. Encargada de cubrir la actualidad política y en particular el lado socialista, Valérie entrevistaría con frecuencia a un joven político de la región central a quien conoció desde el principio de su carrera, François Hollande. Hollande y Trierweiler serían amigos durante casi quince años, antes de comenzar en 2005, una relación que no sería pública hasta 2010.

¿La anti-Carla?

Toda su vida periodista y de izquierda, Trierweiler contrasta con Carla Bruni quien acostumbra referirse a Sarkozy como “mi marido” y a representar un papel de ama de casa y madre, a pesar de que en otra época se declarara “monógama por temporadas”. El medio artístico le reprocha aún que tras su participación en conciertos de apoyo a fundaciones como SOS Racisme y su oposición a los exámenes genéticos para los hijos de inmigrantes, se hubiera unido a un presidente a quien nunca criticó su radicalización hacia la derecha.

La discreción de la nueva primera dama es también un cambio en exposición de la pareja de Sarkozy-Bruni. Las vacaciones de lujo en Egipto y Disneylandia y su estilo designado en la prensa como bling-bling había, a su vez, roto con una tradición de los medios franceses donde el respeto a la vida privada de sus dirigentes era inquebrantable.

La publicación el pasado lunes de una nueva crítica literaria de Trierweiler en las páginas del semanario es una señal de que el incidente del artículo sobre su vida parece superado y de una posible continuidad de su trabajo, lo que haría de la periodista no sólo la primera dama en entrar al Elíseo en calidad de ‘compañera’ y no de ‘esposa’, sino la primera que continúa teniendo un trabajo de tiempo completo. Si François Hollande basó su campaña en la imagen de un tipo normal que hace unos meses aún recorría París en su motocicleta, Valérie Trierweiler será a lo mejor una primera dama normal, la misma que hasta la semana pasada aún podía darse el lujo de usar la bicicleta pública como medio de transporte.

Hollande, sus retos

Producción

El desafío principal que François Hollande ha hecho notar en sus discursos es recuperar la producción de Francia que le permita al país salir adelante de la crisis económica europea. Actualmente, la nación padece de un déficit de cerca de 4.100 millones de euros.

Unión Europea

Desde el punto de vista político, el presidente socialista deberá fortalecer las concesiones estatales para sus ciudadanos, debilitadas en los últimos tiempos por el plan de recortes para salvar la Eurozona. Deberá lograr el equilibrio entre el interés de la UE y la gente.

Política

Hollande tiene en sus manos la oportunidad de representar los intereses de la izquierda después de estar 17 años marginada del poder. El entusiasmo que generó su victoria y la posibilidad de cambio le exigirán tacto para tratar asuntos delicados como el control migratorio.

Propuestas

El presidente enfocó su campaña en las propuestas de educación e igualdad para los jóvenes en especial y la población en general. Esto dependerá de la aceptación de sus iniciativas en el Parlamento, donde pretende incrementar los impuestos a los ricos y reducir la edad de jubilación de 62 a 60 años.

Potencia global

Debido a la crisis y al crecimiento de otras naciones como Alemania y China, Francia ha visto gradualmente reducido su papel dentro del grupo de las potencias mundiales. Del éxito de las políticas aplicadas por Hollande dependerá el avance o el retroceso del país como influencia global.

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