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Cuando las cosas no van muy bien en política nada mejor que darse un baño de masas. Eso fue lo que intentó hacer el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, en Milán. Después del escándalo que generó la publicación de las fotos en las que aparece acompañado de varias mujeres ligeras de ropa, ‘Il Caveliere’ decidió hacer su primera aparición pública. Berlusconi, acostumbrado a que los italianos le celebren sus chistes pasados de tono, sus salidas en falso y hasta sus histerias, sintió por primera vez que ya no es inmune.
Por primera vez en 15 años el primer ministro fue recibido con chiflidos, gritos de reclamo y pancartas que decían: “Soy una mujer, no una ‘velina’”. Berlusconi montó en cólera, los llamó a la calma e hizo un par de chistes que no surtieron el efecto acostumbrado. La frustración era evidente. Por eso antes de retirarse del lugar aseguró: “Partida de analfabetos de la libertad”.
‘Il Caveliere’ está viviendo sus horas más bajas. No sólo está en los niveles más bajos de popularidad, sino que sus incondicionales le piden explicaciones. La Iglesia italiana, que siempre estuvo dispuesta a callar ante sus desmanes, ayer le jalaron las orejas. El obispo de Lanciano-Ortona, Carlo Ghidelli, le dijo que “la Iglesia no reprocha nada a nadie, pero es evidente que tiene que dar una explicación”.
La situación se complica aún más, pues varias ‘velinas’ (modelos de televisión) empezaron a contar los secretos de las fiestas privadas de Berlusconi. El escándalo erótico-festivo toma dimensiones mayores con las revelaciones de Patrizia D’Addario, una prostituta cuarentona de Bari, quien dijo que ella asistió a varias fiestas en Villa Certosa, la casa del político, y que “papi” le pagó muy bien. La prostituta confesó, además, que en la última fiesta la postuló para ser candidata a las elecciones municipales en Bari.
Barbara Monreale, de 23 años, le contó a la Fiscalía de Bari más secretos de sus visitas a la residencia de Berlusconi. Reveló que quien la llevó fue Patrizia D’Addario, “una reconocida prostituta de lujo”, que le pagaron $1.000 euros por noche, pero que jamás “hubo cama”. El diario La Reppublica revela apartes de su confesión a las autoridades. “Comimos con “papi” y el empresario Gianpaolo Tarantini, pero luego él se quedó con Patrizia toda la noche”, aseguró. Berlusconi insiste en que “todo es basura”.