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Ha sido un verdadero placer recorrer ArtBo en cada una de sus anteriores ediciones, y si tenemos en cuenta el progreso que la feria ha experimentado año tras año, no hay duda de que la que se aproxima será aún más notable.
ArtBo es un gran ejemplo dentro del área de las industrias culturales en cuanto a que al tiempo que fomenta el mercado del arte, lo formaliza, lo institucionaliza y lo organiza, aprovechando su potencial competitivo, para aumentar su participación en la generación de ingresos y de empleo en el país. Gracias a ArtBo, por ejemplo, un buen número de artistas colombianos ha encontrado un mercado internacional, y viceversa, muchos artistas extranjeros también han encontrado mercado para sus trabajos. Y esta intercomunicación artística con otros países no puede menos que ensanchar las perspectivas comerciales de las galerías, los horizontes expresivos de los artistas y los confines perceptivos de los coleccionistas y del público en general.
Con ArtBo llega a la ciudad una época de estímulo visual, de placer sensorial y también de estudio y reflexión acerca de las preocupaciones, visiones y propuestas de los artistas contemporáneos, así como sobre sus particulares maneras de visibilizarlas, de plantearlas y transmitirlas de tal forma que surtan efecto en el observador. La feria ofrece por lo tanto un panorama inigualable en cuanto a la variedad de prácticas artísticas que se podrán apreciar simultáneamente, y como reflejo de algunos de los incisivos argumentos y señalamientos que despliegan los artistas de comienzos del siglo XXI.
Por otra parte, así como hay trabajos en ArtBo que deleitarán al público por su logro estético, habrá trabajos que lo emocionarán por las verdades que desentrañan, o que lo convencerán por los raciocinios que despliegan, otros que lo sorprenderán por la bizarría de su realización, o que lo conmoverán por sus denuncias. Así sucesivamente, porque ArtBo es un excelente motor de arranque para toda clase de pensamientos, para todo tipo de actitudes, e inclusive para muchos tipos de acciones, sólo, claro, entre el público que ante las obras, ya ha superado el fácil e irresponsable: “Me gusta”, o “no me gusta”.
Las posibilidades didácticas de ArtBo son infinitas y no sólo para los niños, a quienes se enseña y sensibiliza respecto del arte por medio de ejercicios lúdicos, sino para todos: hombres y mujeres de todas las edades, porque si coincidimos en que los artistas son, por definición, seres perceptivos e ingeniosos, sus obras tendrán necesariamente algo que enseñar, algo que ilustrar, algo en qué instruir, como ha sido especialmente notable en relación con la expresividad contemporánea.