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La “pelada de cobre” de los dirigentes de la Confederación Suramericana de Fútbol en el tema de la exclusión de México de los torneos continentales hace sonrojar a cualquier persona con algo de decencia en sus procedimientos y una pizca de ética en su conciencia.
Los Léoz, Grondona, Texeira, Figueredo y Deluca , los ‘bandis’ de la Conmebol, demostraron que no tienen hígados en sus procedimientos y que al que venga por delante se lo llevan de la peor manera.
Los mexicanos ingresaron hace varios años a los torneos de la Conmebol y aportaron su enorme poderío deportivo y económico, sus patrocinadores y sus grande clubes, para darle mayor brillo tanto a la Santander Libertadores como a la Nissan Suramericana. Y así fue como llegaron equipos como Chivas, Cruz Azul, Pachuca y América, entre otros, inclusive llegando a finales de los dos torneos que se celebran en el continente. Abrir la puerta a los mexicanos fue una buena medida de la Conmebol, pues no sólo recibió una fortuna en materia económica, por patrocinios y derechos de televisión, sino que convirtió los torneos de clubes suramericano, y la misma Copa América, en eventos con aire de verdad continental, más allá de las distancias e incomodidades que les causaba a los equipos del sur ir hasta territorio azteca.
De entradita, los ‘bandis’ les hicieron terrible conejo a los mexicanos: ustedes pueden jugar, pero si ganan no pueden representar a la Conmebol en el Mundial de Clubes. Algo ilógico e injusto, pero los mexicanos aceptaron participar a pesar de que aquella clausulita ya significaba una mansalviada.
Vino lo de la gripe, de la cual no son culpables los mexicanos, ni están exentos los demás países, y al fútbol azteca se le trató de la peor forma, se le marginó, se le hizo sentir como enfermo, se le negaron las puertas para disputar sus partidos en su propio territorio, las presiones fueron interminables, comenzando por el Sao Paulo, que manejó y digitó todo esto con cinismo y falacias.
Al final, los mexicanos se fueron aburridos, renunciando a volver a la Copa América y a jugar con los equipos de esta región en la Santander y la Nissan.
Y acá está lo peor: no hubo un comunicado lamentándolo, no hubo una sola voz de agradecimiento para los mexicanos, no existió una palmada de cariño por parte de los ‘bandis’. Fueron groseros, discriminatorios, arrogantes y prepotentes. Fueron como son ellos, como son Léoz, Grondona, Deluca, Texeira, Figueredo, un club de directivos con aires mafiosos, posesionados de la Conmebol, digitando arbitrajes, eligiendo a sus equipos para las finales a dedo, manejando todo con un aire dictatorial inicuo e infame.
Lástima, se fueron los mexicanos, que les daban caché a los torneos suramericanos. Pero más lástima que el fútbol continental lo van a seguir manejando los avezados discípulos de Vito Corleone que ahora se repartirán entre ellos los cupos que tenían los aztecas.