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El equipo colombiano ha mejorado mucho en los últimos años, de la mano de Santiago Giraldo y Alejandro Falla, dos jugadores que ya están acostumbrados a actuar al más alto nivel y contra tenistas de élite.
Claro que siempre en la Copa Davis hay un ingrediente especial, que es representar a tu país, ser seleccionado y defender tu bandera, así eso se haga también en los eventos del ciclo olímpico. En muchos países con tradición tenística, jugar este torneo es un sueño, así como para un futbolista el Mundial o para un beisbolista asistir a un Clásico Mundial.
Me llamó la atención el grupo de jugadores que escogió el capitán Patrick McEnroe, pues todos son muy buenos sacadores y en la altura de Bogotá ese puede ser un factor a su favor, así los colombianos estén acostumbrados a devolver bolas complicadas.
Eso sí, jugar como local, en un escenario grande y ojalá lleno de público, puede ser importante para intimidar al rival y nivelar las cosas, pero eso se verá sólo en la cancha.
Más allá de lo que pase en esta serie, el tenis colombiano viene mejorando. Yo sigo constantemente a Mariana Duque, a quien creo que lo único que le falta es mayor roce internacional; a Juan Sebastián Gómez, que en los Olímpicos Juveniles ya demostró su potencial, aunque no contó con suerte en el Abierto Junior de Estados Unidos, pues debutó contra Andrea Collarino y quedó eliminado a pesar de jugar un partidazo; y a Fallita, quien a punta de garra y corazón ha tenido que jugar muchos qualys para estar en los cuadros principales de los torneos importantes.
Suerte para Colombia en esta confrontación y mucho ánimo a todos los jóvenes que sueñan con llegar algún día a emular a Rafael Nadal y Roger Federer, dos deportistas excepcionales que con su sana rivalidad han popularizado el tenis y han generado una fiebre tremenda que le hace muy bien a este deporte.
*Especialista de tenis del canal Espn.