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En 1943, en Bengala, India, se presentó una hambruna que llevó a la muerte a más de tres millones de personas. El problema se había precipitado por un huracán, en octubre de 1942, que destruyó buena parte de la cosecha de arroz, el principal alimento de la provincia.
Esta tragedia fue principalmente rural, pero miles de hambrientos campesinos llegaban hasta las ciudades. En una de esas ciudades, Santiniketan, un niño de nueve años, inteligente y sensible, y perteneciente a la élite educada de esa región, vivió de cerca el drama y nunca más lo olvidó. Su nombre es Amartya Sen y en 1998 se ganó el Premio Nobel de economía por sus inmensos aportes y, especialmente, por sus trabajos sobre la economía del bienestar y el desarrollo. También se lo ganó por su magistral análisis acerca de las causas de las hambrunas.
Durante la hambruna de 1943, los ingleses todavía dominaban a la India y ejercían un férreo control sobre la prensa. Por esa razón, muy poca gente sabía lo que estaba sucediendo en Bengala. Fue sólo cuando Ian Stephens, un periodista del The Stateman de Calcuta, destapó los hechos y mostró a través de fotografías conmovedoras lo que estaba pasando, que las autoridades coloniales tuvieron que empezar a actuar.
En su análisis de los determinantes sobre las causas de las hambrunas, Sen argumenta que éstas no ocurren por escasez absoluta de alimentos (recursos) sino por un problema de asignación: los pobres no tienen con qué comprar la comida. Esto lo ilustra con el caso de su propio país. Hasta poco antes del fin del dominio inglés en la India se presentaron severas hambrunas. Una vez se logró la independencia y se instauró la democracia, éstas desaparecieron. ¿Por qué? Debido a que las democracias no pueden permitir una hambruna, pues la prensa, académicos, intelectuales, investigadores, le informan a la opinión pública la gravedad de lo que está sucediendo y las autoridades tienen que actuar. En síntesis, más que un problema de escasez de recursos, las hambrunas muchas veces suceden por la falta de voluntad para actuar por parte de las autoridades.
En el caso específico de la hambruna de Bengala de 1943, Sen encontró que los ingleses prohibieron los traslados de alimentos entre provincias; solamente se podían hacer a través de acuerdos intergubernamentales, que sólo se permitieron después de la hambruna. Además, los ingleses ordenaron el retiro de inventarios de arroz de varios distritos de la costa de Bengala, para que, si eventualmente llegaban los japoneses, no se pudieran apropiar de ellos. Con todo y eso, en términos absolutos había más comida, 9% más, en 1943 que en 1941, cuando no hubo mayores problemas de abastecimiento.
La moraleja de todo esto parece ser entonces que la información salva gente. Por esa razón, además, es bueno señalar que para Amartya Sen la democracia no es sólo la elección popular de los gobernantes cada cierto tiempo, sino que en ella el debate sobre los hechos que afectan a la población también es fundamental. En ese sentido considera muy firmemente que la democracia debe ser siempre “el gobierno a través del debate público”. Las lecciones de Sen son siempre sensatas y nunca más pertinentes para Colombia que ahora.