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Desigualdad regional en la distribución del ingreso

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UNA DE LAS RAZONES MÁS PODEROsas por la cual la Nueva Historia Económica (NHE), o Cliometría, surgió en Estados Unidos a fines de la década de 1950 fue el liderazgo intelectual de Simon Kuznets (1901-1985).

Muchos de los exponentes de la primera generación de la NHE fueron alumnos de Kuznets. Se destacan entre estos Robert Fogel (Premio Nobel en Economía en 1993), Stanley Engerman y Lance Davis.

 Kuznets fue el fundador de las estimaciones de las cuentas nacionales y el creador de la historia económica cuantitativa. Durante años dirigió o promovió la construcción de las series históricas del producto interno bruto de los principales países desarrollados. Con base en estos últimos trabajos, ese autor formuló una de las hipótesis más citadas en el estudio del crecimiento económico de largo plazo: la llamada Curva de Kuznets. Ésta se refiere al hecho de que en gran parte de los países, durante el proceso de desarrollo, a medida que el ingreso per cápita es mayor, la concentración interpersonal del ingreso se incrementa y luego desciende. Ello traza un sendero similar a una U invertida para la trayectoria de la medida de concentración que se utilice, por ejemplo el Gini.

 Para Colombia Juan Luis Londoño encontró que entre la década de 1930 y la de 1980 se produjo un patrón tipo Kuznets. Es decir, primero se concentró el ingreso de las personas, hasta fines de los años 1960, y luego se redujeron las disparidades hasta fines de los años 1980. Que se observe o no una Curva de Kuznets al interior de un país a lo largo del tiempo, o entre países en un momento dado, es un hecho empírico, pues muchos factores influyen en el resultado. Es decir, no es inevitable que se dé un patrón tipo Kuznets.

En un documento de trabajo del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República, Leonardo Bonilla encontró que en Colombia la distribución del ingreso es más concentrada en los departamentos y ciudades mas prósperos y en los más pobres, con los de mediano desarrollo ocupando una posición intermedia (Leonardo Bonilla, Diferencias regionales en la distribución del ingreso en Colombia, DTSER, N° 108, diciembre de 2008). Se observa, pues, un patrón tipo U: todo lo contrario de una Curva de Kuznets.

Estos resultados son de gran relevancia para la política económica, ya que ello permite concluir que no es evidente lo que va a suceder con la distribución interpersonal del ingreso en Colombia en la medida en que el país crezca. Sin embargo, para los economistas que dirigen organismos multilaterales, como el Banco Mundial, la Curva de Kuznets sirve a menudo para reafirmarse en el dogma de que por sí solo el mercado puede arreglar los problemas de la distribución del ingreso y que lo único que se requiere es un “poco de paciencia por parte de los pobres”. Pero una cosa piensa el burro y otra el que lo monta. En todos los rincones de América Latina, desde las villas miserias de Argentina hasta Venezuela, pasando por Bolivia, la gente está diciendo que no quiere esperar y por eso apoya a los populistas que les ofrecen “dinero, rápido, fácil y en efectivo”. Pero ya se ha visto una y otra vez que esas políticas no son sostenibles en el largo plazo. Por esa razón, es necesario superar la falta de visión de quienes defienden “políticas que sean ciegas espacialmente”, como lo propone el Informe de Desarrollo 2009 del Banco Mundial.

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