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Pesos más, pesos menos, el Gobierno colombiano recaudará este año unos $113 billones (equivalentes al 14,8% del PIB).
De cada $100 recaudados tiene que girar $73,6 para cumplir obligaciones de rango incluso constitucional (pensiones, transferencias a las regiones, intereses sobre la deuda pública y las transferencias asociadas al CREE). Los restantes $26,4 son los que hay para pagar todo lo demás, en esencia dos cositas. La primera, el funcionamiento del Estado, es decir la nómina –desde el sueldo del Presidente hasta el de su asistente mas joven, pasando por los jueces, la fuerza pública, los congresistas, los entes de control y así sucesivamente. La segunda es toda la inversión pública, es decir todo el aporte estatal al desarrollo de la infraestructura vial, las escuelas, hospitales, viviendas populares, cárceles, y equipos militares. Hay otra plata que entra, claro, y que proviene en lo fundamental de dividendos que recibe por ser accionista en algunas empresas como Ecopetrol, todo lo cual suma otros $17 billones, que algún respiro aporta. Pero el punto de fondo es muy claro: de cada $100 pesos que uno pagará de impuestos este año, $73,6 ya están gastados y no hay razones para pensar que esta desproporción cambie mucho en el mediano plazo, como de hecho lo sugiere el Gobierno en su mas reciente Marco Fiscal. Los $26,4 que quedan, y la platica de las acciones, son lo que hay para que el Estado funcione y ejecute todos sus planes de inversión.
El descuadre entre lo que se recauda y lo que se necesita es, pues, muy importante y requiere una discusión serena y constructiva. Las alternativas de manejo arrancan, claro, por crear nuevos impuestos y gestionar mejor los ya existentes. Sin duda, en materia tributaria el país se ha negado a progresar, prefiriendo anclarse tercamente en unas nociones cuestionables en lo técnico y costosas en lo práctico. Nuestro código es como una mala ganadería lechera que requiere urgentemente sangre nueva y lo deseable, lo que hay que hacer, es cambiar este encaste tan fatigado y ha sido un error muy grave buscar mas leche simplemente aumentando la frecuencia del ordeño.
En Colombia se olvida un hecho importante para el debate fiscal: el crecimiento económico le aporta al erario recursos directos de gran importancia. Si suponemos que la carga tributaria permanece en 15% del PIB por los siguientes diez años, lo cierto es que crecer 6% en lugar de crecer 5% anualmente, eleva el recaudo en unos $59 billones en valor presente neto, recursos suficientes para pagar todo el plan vial y sumarle una revolución educativa, por decir algo. Difícil, pues, un programa fiscal mas importante que el crecimiento económico.
Mas allá de la tributación, también es conveniente creer a fondo la idea de que determinados proyectos de gasto público, la educación y la infraestructura, por ejemplo, generan crecimiento económico por si solos y, en esa línea, diseñar herramientas novedosas de endeudamiento que, premien a los acreedores cuando la economía efectivamente crece bien. Un bono de largo plazo que incluya una tasa de rendimiento atada al comportamiento del PIB, aunado a una destinación de los recursos recaudados por esa vía para proveer bienes públicos importantes, permitiría que el mercado de capitales cargue con unas contingencias cuyos costos hoy día le amarran las manos al Gobierno.
El punto de fondo es que hay una precariedad fiscal notable en Colombia, de cara a la magnitud de las necesidades que tenemos y de las rigideces que le hemos imprimido al gasto público. Esta realidad no tiene solución distinta al crecimiento económico en cuya búsqueda deberíamos cambiar el régimen tributario y, mientras tanto, ser novedosos en ofrecer instrumentos de financiamiento que premien a los inversionistas que le apuesten, en serio, al progreso.
@CarrasqAl