Publicidad

Digamos Giorgos

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Coincidieron de manera interesante dos hechos en los últimos días.

El primero, la profundización de las protestas contra las reformas de tipo fiscal en Grecia de cara a la recta final de su proceso legislativo, asi como la expansión de protestas similares en otros países del viejo continente. El segundo hecho es la presentación en sociedad de una esperadísima doncella criolla: la iniciativa del Gobierno sobre la llamada regla fiscal.

 Quisiera empezar poniéndome en el lugar de un griego cuarentón, digamos Giorgos, con unos 20 años de trayectoria laboral en el Estado, dos hijos a punto de la edad universitaria y unas expectativas de futuro que incluyen condiciones materiales iguales a las que le han permitido darle a su familia un techo cómodo, un buen seguro de salud, educación de calidad, y, por qué no, que le han permitido disfrutar unos veranos maravillosos y hasta cargarse entre espalda y pecho el ocasional vino estupendo con los amigotes. 

 De repente aparece un Primer Ministro al que digamos Giorgos consideraba un delfín hasta simpático, y anuncia que tiene una iniciativa en el Parlamento con la cual bajará su salario, elevará la edad de su jubilación, subirá las matrículas universitarias que le toca asumir en un par de años y hasta se le ha metido en la cabeza que pague parte de algunos procedimientos médicos que han sido gratis toda la vida. Incluso, quiere hasta cobrar impuestos. Por supuesto, sería absolutamente comprensible que digamos Giorgos sea el primero en estar iracundo marchando en las calles con la presión arterial en alerta roja.

 El problema es que, no obstante su indicutible valor terapéutico, toda la ira que ventilaría en la calles de Atenas no aporta un miligramo en la solución del problema que digamos Giorgos enfrenta. Lo mas probable, incluso, es que si el Primer Ministro Papendreou se pone nervioso con tanta expresión democrática y desiste del paquete fiscal, su salario caiga aun más, su jubilación se atrase otros cuantos años, y asi sucesivamente. Al fin y al cabo, la plata que paga su salario, su pension, la universidad a la que irán sus hijos y su seguro médico, incluye préstamos que recibe Grecia de tiempo atrás, y es un hecho que los prestamistas no son propiamente la Madre Teresa y que en cualquier momento se jartan y se van.

 Cada uno de los ajustes que habrá de hacer digamos Giorgos en su vida cotidiana en los siguientes años recorta y merma lo que él ha venido considerando derechos inalienables. La realidad es que Grecia y otros países fueron más ágiles en asignarle facturas al presupuesto nacional, que en proveerle fuentes financieras a unas cuentas por pagar que la mentalidad colectiva y el proceso democrático rápidamente convierten en plataforma política y derecho inalienable.

 El apretón financiero me hace pensar que en el proceso de acumulación de los líos fiscales, y no en la necesidad de resolverlos brutalmente, sin apelación a los canales normales de la democracia constitucional y el diálogo civilizado, se violó un derecho fundamental: el derecho fundamental a que el Estado no mame gallo con presunciones que no hay manera de pagar. El derecho fundamental, en síntesis, a la sostenibilidad financiera.

 Lo cual me lleva a la esperadísima doncella criolla: la regla fiscal colombiana. Aunque hay que dedicarle mucho más espacio al documento que acaba de salir del horno, manuscrito que tiene de largo tanto como de ancho, lo cierto es que constituye un instrumento que, bien utilizado, permitiría garantizar que a un ciudadano colombiano, digamos Jorge, jamás le toque sufrir un ajuste de la magnitud brutal que se comienza, apenas, a vislumbrar en el mediterráneo.

 Creo que es mucho mejor que el abanico de los derechos inalienables se expanda de la mano de esta doncella criolla y no al ritmo de maraqueros para quienes el progreso de un país se mide por la extensión de sus buenas intenciones.
ac.espectador@gmail.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido