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Gracias a María Isabel Naranjo, joven periodista de la Universidad de Antioquia que ganó el Premio de Periodismo Simón Bolívar a la mejor entrevista, contamos este año con un par de recuerdos inéditos de don Guillermo Cano para conmemorar el 28 aniversario de esa catástrofe que nos arrebató al vocero de la conciencia ciudadana, y que nos sigue lesionando de manera personal e íntima a todos los que creemos en la libertad de prensa.
El deleite que produce el buen periodismo revive en la entrevista que María Isabel Naranjo publicó en Universo Centro, periódico de Medellín, con Fabio Castillo, ese gran reportero que, con su libro Los Jinetes de la Cocaína, se convirtió en escuadrón suicida de uno contra todos los narcotraficantes. Fabio era redactor judicial en El Siglo y entró a El Espectador en 1979, aunque El Tiempo le ofrecía mejor sueldo.
Esto recordó: «Como don Guillermo Cano no podía igualar lo que me ofrecían en El Tiempo, dos veces más de lo que ganaba, me decía: ‘Mijo venga y trabaja los domingos y se gana su triple» —porque antes de que existiera Álvaro Uribe a los obreros les pagaban el triple por trabajar un domingo—. Entonces yo me guardaba hasta ese día una noticia que sabía que no iban a encontrar los otros, y la escribía entre las nueve y las once de la mañana. Pero don Guillermo Cano siempre llegaba el domingo a las 9:30. Nos sentábamos a tomar tinto y él me contaba el chisme político y la vaina económica y yo lo de la Corte, el Consejo de Estado, los políticos… En esas conversaciones fue donde surgió una comunicación inalámbrica con él, una vaina muy… (ese recuerdo lo deja sin aire. Inhala, exhala, sus ojos se encharcan, su rostro cambia y dice con la voz entrecortada: «ah, ¡cheeee! qué cagada, yo nunca hablo de eso». Toma agua y vuelve a retomar el hilo) o sea, yo no tenía que sustentarle las investigaciones a don Guillermo… Teníamos mucha… como se diría eso… empatía, porque él era un gozón y le gustaba el desparpajo de uno, la falta de respeto a la autoridad».
También rememoró Castillo: «En la redacción casi todos éramos chiquitos. Don Guillermo era feliz con periodistas que hacían cosas insólitas que no hacían los viejos, que querían estar sentados en sus escritorios interpretando los hechos. Lo que nosotros queríamos era descubrirlos». Sobre sus últimas batallas escribió: «Don Guillermo nos explicaba que para él era exactamente lo mismo investigar al Grupo Grancolombiano que a la mafia porque eran dos manifestaciones de un mismo fenómeno. El uno era un señor muy rico queriendo comprar a todos los poderes, y los otros, los mafiosos, eran unos nuevos ricos queriendo también comprarlo todo”.
A 28 años del asesinato de don Guillermo Cano por órdenes de Pablo Escobar, el presidente Santos sostiene: «Nunca aceptaré el narcotráfico como delito político, pero la utilización de los recursos del narcotráfico que ha hecho la guerrilla para hacer su trabajo de rebelión, de alguna forma tiene que ser reconocido en la justicia transicional para efectos de participación en política». La cónyuge de Pablo Escobar, María Victoria Henao Vallejo, se llama hoy María Isabel Santos. ¿Comunicación inalámbrica?