Para innovar hay que desplazar la política

Aldo Civico
28 de febrero de 2017 – 03:02 p. m.

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Donald Trump es la respuesta equivocada a unas necesidades y a unos problemas que son reales y que no pertenecen solamente a los Estados Unidos. Digo equivocada porque Trump no solo no soluciona los problemas, sino que los profundiza.

Pero el presidente Trump es el síntoma de un fenómeno más profundo: la ruptura de un ciclo de retroalimentación entre los ciudadanos y la clase política. Quienes toman las decisiones no experimentan en carne propia las consecuencias de aquellas decisiones. La clase política, cada vez más ligada a intereses particulares, vive hoy en una burbuja, separada de la experiencia diaria de los ciudadanos.

Es en la brecha entre clase política y ciudadanos donde radican la rabia, la frustración y hasta las revueltas, y de lo cual se benefició Trump para empujar un proyecto político cada día más autocrático. Hay que cambiar y volver a la vocación original de la política.

En su brillante libro Leading from the emerging future, Otto Scharmer sugiere que las lecciones del pasado y el estudio de las buenas prácticas no son suficientes para dar respuestas adecuadas a los problemas complejos de nuestros tiempos. En lugar, el cambio y la innovación surgen en un diálogo y en una colaboración permanente con las periferias, además empoderan y fortalecen a las comunidades y sus prácticas. Es en este diálogo de donde emergen las oportunidades de un futuro imaginado colectivamente.

Por eso Scharmer destaca la experiencia de cambio liderada en Indonesia por Bugatti Suyoto, el alcalde de una ciudad que fue un tiempo conocida por su difusa corrupción y por la baja calidad de sus servicios. Pero entre el 2011 y el 2012 la ciudad se transformó en uno de los mejores ejemplos de gobierno en el país. ¿Cómo fue posible este cambio?

Suyoto se presentó como candidato independiente e hizo una campaña con pocos recursos. Su fortaleza fue irse a las periferias y escuchar a los ciudadanos para restablecer lazos de confianza, de intercambio y de colaboración. Con gran sorpresa del establecimiento, Suyoto ganó las elecciones.

Cuando se posesionó como alcalde, Suyoto continuó lo que había empezado durante la campaña: seguir restableciendo círculos de retroalimentación entre gobierno y ciudadanía. En particular, hizo público su número de celular para que los ciudadanos pudieran enviarle mensajes de texto a los cuales respondían él personalmente o los secretarios competentes. Adoptó una política de puertas abiertas para que los ciudadanos tuvieran libre acceso a su oficina. Cada viernes, organizó encuentros públicos para que él y sus secretarios pudieran contestar a las preguntas y a las observaciones de ciudadanos y resolver de manera efectiva sus problemas. Además, visitaba regularmente las periferias de la ciudad.

¿Qué produjeron entonces estos cambios liderados por el alcalde Suyoto? Fueron una series de medidas que le permitieron estar más consciente de los problemas, las necesidades, las ideas y las iniciativas de los ciudadanos. Por eso, dice Scharmer, no es desde los centros de poder donde el cambio y la innovación surgen, sino desde las periferias. Es hacia allí donde hoy los lideres transformadores se tienen que desplazar.

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