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Me uno al coro de personas que como el escritor Héctor Abad Faciolince, identifican en Federico Gutiérrez la mejor opción para la Alcaldía de Medellín. He aquí el porqué.
Porque Federico Gutiérrez es un líder que sabe escuchar. Muchas veces a los políticos les encanta el sonido de su propia voz. A Gutiérrez le interesa la voz de los demás. Lo pude constatar la primera vez que nos reunimos, hace más de tres años. Fue en la madrugada de un sábado, en un centro comercial del Poblado todavía desierto. Llegó en jeans, camiseta blanca y con una sonrisa amplia. Mientras nos tomamos un tinto, Gutiérrez, en lugar de hablarme de él y de su visión de Medellín, mostró interés auténtico por mi experiencia y mis ideas en temas de seguridad ciudadana. Me impresionó la calidad de su habilidad para escuchar.
Porque Federico Gutiérrez es un líder competente. En los últimos años, Gutiérrez se ha dedicado a caminar las calles de Medellín, conociendo de primera mano las historias de la gente y estudiando los problemas que afectan a la ciudad, desde la seguridad hasta la desigualdad. Su formación como ingeniero lo lleva a un acercamiento pragmático a los problemas y a sus soluciones. Cuando piensa en soluciones, a Gutiérrez le interesa la competencia y no la pertenencia ideológica o de partido. Todo eso se refleja en su programa de gobierno, muy bien articulado y detallado: una ruta que puede ayudar a Medellín a seguir creciendo de manera sostenible y más igualitaria.
Porque Federico Gutiérrez es un líder que la tiene clara. Su programa de gobierno no es simplemente una larga lista de problemas y soluciones, sino que las intervenciones identificadas por Gutiérrez están enmarcadas por la cultura de la legalidad como método de gobierno. Por eso, Gutiérrez se inspira en la transformación que logró Leoluca Orlando en la ciudad de Palermo, en Sicilia. Hace un año, pensando en Medellín, Gutiérrez viajó a Palermo para conocer de primera mano esta experiencia.
Porque Federico Gutiérrez es una persona que no le tiene miedo a dialogar. A través de muchas conversaciones logré ver que coincidía en muchas cosas con Gutiérrez. También tenemos diferencias. Pero éstas nunca fueron un obstáculo para nuestras conversaciones, sino que las enriquecieron. La realidad social y territorial tan fragmentada de Medellín necesita un alcalde que valora el diálogo.
Porque Federico Gutiérrez es una persona decente, y sólo Dios sabe cuán necesaria es hoy en día la decencia en la política. Las campañas electorales revelan mucho de la personalidad de un candidato. La de Gutiérrez es creativa, positiva, alegre e incluyente. Además, la campaña respetó a los demás candidatos. Gutiérrez demostró su habilidad de crear y trabajar en equipo.
El próximo domingo Federico Gutiérrez puede convertirse en el alcalde que Medellín necesita. Mucho dependerá de los ciudadanos honestos y libres del clientelismo: si quieren cambiar la ciudad, tienen candidato; pero tienen que salir a votar.
Posdata: de la misma manera, estoy convencido de que el gobernador que Antioquia necesita es Federico Restrepo.