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Proceso de paz y sector privado

Aldo Civico
02 de junio de 2015 – 11:00 p. m.

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LA PERCEPCIÓN ES QUE LOS DIÁLOgos con las Farc en Cuba están estancados y que el escepticismo hacia la posibilidad de un acuerdo de paz justo es generalizado. En este ambiente la comunidad empresarial podría jugar un papel importante.

Estamos viviendo en el siglo más pacífico de la historia humana, pero Colombia se quedó atrás, siendo uno de los países menos pacíficos del mundo. Es lo que revela el Índice de Paz Global, elaborado por el Instituto de Economía y Paz, que mide la paz de acuerdo con 22 indicadores cualitativos y cuantitativos: no solamente se incluyen la percepción de seguridad e índices de violencia, sino también el gasto militar, la cultura y participación política. Colombia ocupa la posición 150 entre 162 países; de todo el continente latinoamericano, es el país que está en la peor condición respecto a la paz.

Para el país el costo económico de la violencia y del conflicto armado es muy alto. El Índice de Paz Global lo calcula en alrededor de US$50.000 millones. Es una pérdida que un proceso de paz exitoso podría ayudar a reducir con el tiempo, beneficiando a la economía del país.

Tradicionalmente los procesos de paz son interpretados como un proceso político entre un gobierno y una insurgencia, y por eso son responsabilidad del Estado. Pero la historia de las negociaciones en los últimos 20 años demuestra que el sector privado ha jugado un papel crucial para el éxito de un proceso de paz. En un momento en el cual la confianza de los colombianos en los diálogos de paz es baja, vale la pena recordar el papel que la comunidad empresarial jugó en otros procesos delicados.

En Sudáfrica, por ejemplo, el sector privado tuvo un papel fundamental al favorecer la transición desde el régimen del apartheid hacia un Estado multirracial, evitando el escenario de una guerra civil. La compañía minera Consolidated Goldfields, por ejemplo, financió los diálogos secretos entre el partido de Nelson Mandela y los emisarios del Gobierno, creando las condiciones para el cambio de régimen. En El Salvador la comunidad empresarial respaldó de manera decisiva las negociaciones con el FMLN. En Irlanda del Norte fueron los empresarios quienes convocaron a los representantes de los partidos políticos para buscar una salida a la violencia.

Colombia no ha sido ajena a esta experiencia. Históricamente el sector privado también ha respaldado procesos de paz y la reintegración de excombatientes. Entre los empresarios hay ejemplos luminosos, como el recién fallecido Nicanor Restrepo Santamaría, un empresario antioqueño que dedicó su vida a la búsqueda de la paz.

Acontecimientos recientes han dejado la impresión de que los diálogos de paz con las Farc han dado un paso atrás. No solamente los ataques de las Farc sino también el pasar del tiempo contribuyen al clima de incertidumbre. El proceso de paz necesita un nuevo impulso y quizás, pensando en los ejemplos históricos mencionados, es desde el sector privado que puede llegar.

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