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La posibilidad de un acuerdo de paz con las guerrillas, la indignación desatada por la destitución de Petro y una sociedad civil que parece ser más exigente (sobre todo entre las mujeres y los jóvenes), ¿son acaso las señales de que en Colombia se están dando las condiciones para un nuevo y gran movimiento de renovación política?
La incapacidad de los partidos políticos tradicionales de renovarse y de proponer soluciones adecuadas a los problemas del país (como demostró por ejemplo la convención del Partido Conservador en estos últimos días), unida a la creciente indignación que se observa entre los colombianos, me recuerdan aquellos tiempos cuando en Italia se formó el movimiento político de La Red.
La Red nació a comienzos de los años noventa, cuando los partidos políticos destituyeron al alcalde antimafia de Palermo Leoluca Orlando. El alcalde Orlando decidió dar la espalda al sistema corrupto de los partidos y dar vida a un nuevo proyecto político. Al igual que durante el fascismo en Italia, católicos, comunistas y liberales se unieron para dar vida a los Comités de Liberación Nacional; en los años noventa se creó un movimiento para liberar el país del poder político-mafioso que asfixiaba a la democracia.
Fue así como nació La Red, en la cual se unieron en un único movimiento político nacional el exalcalde democristiano de Palermo Leoluca Orlando, el alcalde comunista de Turín Diego Novelli, el hijo del general Dalla Chiesa (el cual fue asesinado por la mafia en Palermo) y el abogado de las familias de las víctimas de la mafia, Alfredo Galasso. Debido a este proyecto decidí mudarme a Palermo para trabajar al lado de Leoluca Orlando.
La idea era sencilla, y al mismo tiempo radical. Para enfrentar al podrido sistema político había que volver a poner a la persona humana y a los valores de la libertad y la honestidad como centros de la política. Quizás haya hoy en Colombia la posibilidad de buscar nuevos caminos capaces de movilizar las energías positivas que hay dentro de la sociedad: un movimiento político que vaya más allá de los encierros ideológicos.
Sería un movimiento de levadura cultural, para entender y debatir los principales problemas que frustran al país. Sería un movimiento que eduque a las conciencias sobre la primacía de la razón ética y la universalidad de los valores democráticos, un movimiento de síntesis política, capaz de unir a las instancias de renovación fundadas en los valores de la libertad, la solidaridad, la justicia, la información trasparente, el medio ambiente y la paz. Sería un movimiento con representación institucional capaz de ofrecer a la sociedad civil la oportunidad de una representación directa —sin mediación— dentro las instituciones a nivel local y nacional. De esta manera, el movimiento convocaría a ciudadanos con historias, formaciones e identidades políticas distintas, pero unidos por la voluntad de hacer un camino compartido para transformar la cultura y la práctica política del país.
Sería esperanzador ver nacer en Colombia un movimiento como La Red, capaz de unir a ciudadanos honestos, deseosos de comprometerse y crear una Colombia más libre, más limpia, más democrática, y en paz.