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UNA AMIGA MUY QUERIDA, CLARIta Nieto, me ha enviado una carta en la que hace una propuesta encaminada a mejorar la salud de los colombianos. Copio:
Álvaro:
Muy saludable el plan de “Un día sin carro para Bogotá”, ¿qué tal proponer “Un día sin Uribe”? Eso también descontaminaría el ambiente para los que no somos “uribistas”: no verlo, ni oírlo, ni saber de él sólo un día a la semana, todas las semanas del año a todo lo largo de su gobierno tan largo como él decida, pues va a lograr que el 80 por ciento de sus seguidores aprueben un nuevo cambio de la Constitución para que lo reelijan para un tercer mandato sin la ayuda de Yidis ni de Teodolindo.
Desde que se montó en la Presidencia lo estamos viendo hasta en cambios de llantas y eso produce malestar. Podíamos escoger el día martes, todos los martes, el día de Marte, Dios de la guerra. Pero hay que incluir también en esa veda semanal a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, para descansar, aunque sólo sea un día a la semana, de oírlo decir cómo está entregando el país a los gringos. Sería una obra de caridad con el 20 por ciento de colombianos que creemos en el diálogo de paz y no en la guerra. Todos los martes los uribistas podrían dedicarlo a rezar para que Dios Nuestro Señor calme los ardores de sus pequeñas almitas y no sigan militarizando al país, y para olvidar, sólo un día a la semana, que la toma gringa avanza de su mano.
El editorial de El Tiempo, febrero 27, 2009, jubiloso nos cuenta que las relaciones con EE.UU. son óptimas, después del periplo de Santos, Bermúdez y demás a Washington, que los arreglos militares a que llegan no es a la entrega de la base de Palanquero para alojar a la que tienen en Manta, Ecuador, la fórmula a que llega Santos con su homólogo en la Secretaría de Defensa es que vamos a tener “manticas” por todo el país.
Como en los casos de violaciones a los días sin carro, que castigan con substanciales multas, también los medios que violen la veda Uribe-Santos, radio, prensa y televisión, deberán ser sancionados con multitas. Lo que se recoja podría ir para ayudar a los millones de desplazados que huyen del conflicto armado, a los que los paramilitares les han robado sus tierras, una de las grandes tragedias del país que no registran en Washington. En su último informe sobre el estado de los derechos humanos en el mundo registra “mejoras” en la situación de Colombia. ¿Sorpresa? No. Después de que Bush condecora a Uribe con la medalla de la paz, la más alta distinción que otorga ese gobierno a extranjeros, todo es posible. Pero, aclaro, esa condecoración que recibe del peor de todos los presidentes de EE.UU., según ellos mismos, es sólo es una buena propina en pago de sus “servicios”.
Debo decir que no me parece una propuesta descabellada, y estoy convencido de que contribuiría a mejorar la salud de los colombianos, incluidas las del Presidente y su ministro. Durante esos martes ellos podrían dedicarse a descansar y cavilar. El primero, a ver cómo hace para que le crean que sí está mejorando las condiciones de vida de los miles de desempleados, desplazados y parientes de víctimas de los falsos positivos. El segundo, a pensar cuál va a ser su próxima mentira.