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Cambios en la relación Nación-regiones

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Se están dando cambios importantes en las relaciones entre el gobierno nacional y los entes territoriales, que pueden aumentar la importancia de éstos en la agenda política.

En lo institucional, la creación de la Asociación de Ciudades Capitales, acordada por más de 20 alcaldes en Medellín recientemente, va a generar un nuevo y difícil interlocutor del Gobierno. Como dijo el alcalde Petro: “Las ciudades capitales es donde está la mayor parte de la población; donde está la mayor parte de la economía”. Una asociación impulsada por mandatarios con mucha autonomía, como son en su mayoría, va a convertirse en un gremio poderoso. Si equilibra la capacidad de presión con buenas relaciones con el Gobierno, puede aumentar la importancia de los temas urbanos en la agenda nacional, e invertir a favor de sus ciudades el balance de poder, con consecuencias importantes en materia de inversión y gestión.

En lo económico se están produciendo cambios de fondo impulsados por la tensión entre dos factores concomitantes. Por una parte, un fuerte aumento del gasto público hacia las regiones (nueva distribución de regalías, inversión por ola invernal, programa 100.000 casas para vivienda VIP, programas de consolidación y estabilización), y por la otra, el creciente ambiente de desconfianza en la transparencia con que se manejan los recursos en el nivel local y regional. Esos hechos han generado el surgimiento de nuevos mecanismos de planeación y gestión de la inversión, como los OCAD (instancias para priorizar y aprobar inversión de regalías), los proyectos regionales (para dos o más municipios y/o departamentos), mecanismos de apoyo a los municipios en la identificación de la oferta institucional, la formulación de proyectos y su trámite, como la Casa del Alcalde y del Gobernador, y los contratos plan, que van a transformar la inversión pública local pero que están generando inconformidad por parte de los municipios, porque representan pérdida de autonomía y complejización del proceso de inversión.

Estos hechos están generando a la vez cambios políticos. El crecimiento de la inversión ha desplazado la atención de los anuncios hacia la ejecución, poniendo fuerte presión por resultados sobre el gobierno nacional, lo que a su vez está mostrando la importancia de la colaboración de los departamentos y municipios para el cumplimiento de las promesas del presidente. Los nuevos mecanismos para definir la inversión de las regalías, en que las decisiones se toman entre ministros, gobernadores y alcaldes, pueden devolverle a los gobernadores una enorme influencia en materia de desarrollo regional, lo que se traduce en poder político. Y si se concreta la expectativa de que el expresidente Uribe participe directamente en las elecciones legislativas, seguramente competirá fuertemente con el Gobierno por el apoyo de los alcaldes.

El presidente parece tener claro el panorama y ha hecho tres cambios estratégicos para manejarlo con miras a la reelección: los nombramientos de Germán Vargas en el Ministerio de Vivienda y de Miguel Peñaloza en el Ministerio de Transporte, con recursos de inversión rápida en las regiones por cerca de seis billones de pesos. Y el de Álex Char en la Consejería para las Regiones.

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