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El simplismo político y mediático

Alvaro Forero Tascón
13 de septiembre de 2015 – 10:40 p. m.

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«Para cada problema complejo hay una respuesta que es clara, simple y equivocada” sostiene el periodista H. Mencken.

Las posiciones de Donald Trump y Nicolás Maduro sobre la inmigración de mexicanos y colombianos muestran los peligros —y los beneficios populistas y nacionalistas— de la sobre simplificación de problemas complejos.

La sobre simplificación tiende a contagiar a los contrincantes. En el caso del problema fronterizo con Venezuela, el nacionalismo natural que generan hechos hirientes para los colombianos ha sido aupado por el apasionamiento de políticos y periodistas hasta sobre simplificar el problema. Por supuesto que se han cometido excesos inaceptables, motivados por razones de política interna venezolana. Pero el de la frontera, como casi todos los temas de la relación de Colombia con Venezuela, es muy complejo. Empieza por que la actividad económica fronteriza es en buena parte subterránea, hecho que se aceptó siempre, pero que las nuevas condiciones económicas han hecho intolerable para Venezuela. Sigue a que se invirtió la relación económica entre los dos países, durante décadas favorable a la exportación de bienes y la emigración de colombianos, y pasa por compartir los problemas de narcotráfico y criminalidad.

En medio de la indignación nacionalista la opinión pública olvida que Venezuela representa un reto muy delicado. Un mayor deterioro de las condiciones económicas y políticas de ese país puede tener consecuencias graves para Colombia. Desde la crisis humanitaria que ocasionaría el regreso de parte de los cinco millones de colombianos que viven en ese país, hasta los riesgos geopolíticos que representaría un eventual gobierno de facto. Pasando por la influencia sobre las Farc. Es posible que ante un hipotético rompimiento de relaciones con Colombia, el gobierno Maduro presionaría a las Farc a terminar el proceso de diálogo, amenazándolas con persecución en su territorio. No sabemos si en esta etapa avanzada del proceso de paz las Farc aceptarían romper, pero es mejor no averiguarlo.

Hillary Clinton decía que la diplomacia no es la búsqueda de la perfección, sino el balancear los riesgos. El gobierno Santos tiene la difícil tarea de tratar el problema venezolano con una estrategia compleja, balanceando las necesidades de firmeza con las de buena convivencia, en medio de la presión interna para que trate el problema como una pelea de boxeo.

El simplismo es muy efectivo para los políticos populistas y los medios populacheros, precisamente porque en la sociedad moderna los problemas son cada vez más complejos, y por ende costosos de resolver. Pero el simplismo hace diagnósticos equivocados de los problemas, y por ende aplica tratamientos que no solo no los solucionan de raíz, sino que los agravan, en el corto plazo aumentando la fiebre, y en el largo, escondiéndola.

Las complejidades del problema con Venezuela se parecen a las del proceso de paz. En éste, el presidente Santos ha asumido los costos políticos de no ceder al simplismo. En política exterior los beneficios de asumir costos políticos tienden a ser escasos. Por eso es tan importante convencer a los colombianos de que el de Venezuela es un problema complejo, cuyo manejo simplista puede resultar muy costoso para Colombia.

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