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En la encuesta Invamer, Federico Gutiérrez se consolida en el segundo lugar, pero pierde por 17 puntos en primera vuelta y por siete en segunda vuelta frente a Gustavo Petro.
Hay dos interpretaciones posibles sobre ese resultado. Que la tendencia indica que Gutiérrez está subiendo, en el mes de campaña de primera vuelta que queda podría alcanzar a Petro y es la mejor carta para atajarlo. O la contraria, que ni con todo el Gobierno, el uribismo, buena parte de los medios y los grandes partidos apoyándolo, con Petro cruzado de escándalos y sin una competencia efectiva de Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, Fico logra subir lo suficiente. La primera interpretación tiene el riesgo de apostar contra la evidencia: si Petro lo derrota con suficiencia, será responsabilidad de quienes insistieron tercamente en un candidato que no tenía con qué ganar y todas las alarmas advertían del error. La segunda interpretación permitiría intentar llevar a segunda vuelta a otro candidato con mayores fortalezas frente a Petro.
Hay tres razones que indican que la encuesta comprueba las limitaciones de Fico contra Petro, en lugar de desvirtuarlas. Todas, basadas en evidencias. La primera y más contundente: que la debilidad electoral de Fico no es teórica porque se le ha medido suficientemente. Tanto en encuestas como en la consulta con votos de carne y hueso. En ambas no solo ha quedado lejos de Petro, sino que apenas llega a la mitad de las cifras obtenidas por Iván Duque en la campaña de 2018. La segunda tiene todos los fundamentales en contra: es continuista de un Gobierno impopular, tiene el apoyo de sectores desprestigiados en la opinión (Uribe/partidos), no tiene ninguna bandera fuerte, las encuestas muestran pesimismo del electorado y sed de cambio, cualquiera de sus competidores también frenaría a Petro, inclusive con mayor fortaleza. Y la tercera, los partidos de gobierno perdieron en 12 de las últimas 13 elecciones en América Latina. Fico repite la misma fórmula de Kast en Chile, continuista y pinochetista, que logró empatar a Gabriel Boric en las encuestas y hasta ganar la primera vuelta, para perder por 10 puntos en la segunda.
Esos pobres resultados en consultas y encuestas son a pesar de que los contendores de Gutiérrez le han facilitado el camino. Sergio Fajardo, porque algunos compañeros de su coalición la dinamitaron y llevaron al mal resultado de la consulta, y luego porque lo cuestionó igual que a Petro, desdibujando su bandera de cambio, en lugar de enfocarse en forzar la narrativa Fajardo/Fico que era la relevante en primera vuelta. Rodolfo Hernández ha reducido su campaña al mínimo, generando muy pocos hechos políticos.
Y a pesar de que Gutiérrez va turbopropulsado por la tesis de que todo está definido entre él y Petro, que le arrima el grueso del electorado anti-Petro. Tesis que conlleva un gran riesgo: impulsar tanto el voto útil que termine favoreciendo más a Gustavo Petro, quien está a menos de siete puntos de ganar en primera vuelta y solo necesita que un tercio de los votantes de Fajardo y Hernández se deslicen desde primera vuelta.
El flojo desempeño de Fico se ha dado sin que Petro lo ataque frontalmente. Al final de la primera vuelta, o en segunda, seguramente lo golpeará pintándolo de extrema derecha, “otro Duque” y “títere de Uribe”.