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La carrera de caballos desbocada que mostraban las encuestas en abril, ha terminado.
Estando cerca la meta de primera vuelta, la carrera se ha hecho más lenta. No siendo fácil que se elija presidente en primera vuelta, la información más valiosa de la encuesta está ahora en los resultados de segunda vuelta.
La encuesta confirma que los fenómenos de fragmentación en primera vuelta favorecen a Juan Manuel Santos, y de concentración en segunda a Antanas Mockus. La división de la campaña entre un alto número de candidatos le había permitido a Santos, que estaba estancado, conservar el empate técnico en primera vuelta con Mockus, que dejó de crecer a los niveles vertiginosos de abril. En las últimas tres semanas ambos candidatos avanzaron 3 puntos, por lo que la diferencia de 35.4 Mockus y 37.5 Santos permanece dentro del margen de error de 3%.
En segunda vuelta la concentración que se producirá obligatoriamente, favorece ampliamente a Antanas Mockus pues en ese escenario sube 13 puntos, más del doble que Santos, para quedar adelante por 5.7 puntos. Eso se explica por el hecho de que en este momento los punteros solo tienen para crecer las deserciones de simpatizantes de Noemí, mientras en segunda vuelta el volumen de ciudadanos a conquistar se triplica. Pero el cambio entre primera y segunda vuelta no solo es cuantitativo, porque los votos que quedarán “libres” ya no serán en su mayoría uribistas como los de Noemí, sino abiertamente no uribistas como los de Pardo y Petro, o mixtos como los de Vargas. De los encuestados que se declaran seguidores del partido Cambio Radical, en segunda vuelta favorecen a Mockus sobre Santos 56 a 29. Y los conservadores también a Mockus 44 contra 39. Y los que se declaran sin partido, 50 a 33, Mockus.
Y eso coincide con que las fortalezas de Santos en primera vuelta bajan drásticamente en segunda en casi todos los rubros. Su ventaja entre los jóvenes, de 7 puntos, se reduce a 1.6; entre las mujeres pasa de 5 puntos a menos de uno; en los estratos 1 y 2, la ventaja de 12 puntos se reduce a 5; y entre los votantes liberales, se reduce de 6 a 1. Por estas razones es que la dinámica de mejoría de Santos en primera vuelta, en la que logra volver a crecer lentamente, no se repite en segunda vuelta, en la que perdió 11 puntos de marzo a abril que no ha podido recuperar, porque en las últimas tres semanas no avanzó siquiera un punto completo.
Sin embargo, aún con el cambio de dinámica en segunda vuelta, la batalla central de la campaña va a seguir siendo por los votos uribistas. No solo porque tienden a ser mayoritarios, sino porque Santos no compite por los no uribistas. Eso hace que tenga su estrategia dedicada exclusivamente a retener votos uribistas, especialmente los de Noemí y Germán Vargas. Por simple aritmética: si Santos conquista todos los simpatizantes de Noemí y Vargas, alcanzaría la mitad más uno según esta encuesta. Mockus debe saberlo, eso explica su estrategia, que muchos no entienden. Y la encuesta de Gallup muestra que por ahora la estrategia de Mockus está funcionando, pues le está dando una dura pelea a Santos por los votos uribistas en segunda vuelta.