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TERMINA 2009 CON EL CENTRO político dividido, luego de que repentinamente se frenaran los procesos de convergencia que venían dándose entre el Partido Liberal y Cambio Radical, y entre Sergio Fajardo y los ex alcaldes de Bogotá Peñalosa, Mockus y Garzón.
Pero, ¿qué explica esa situación si durante meses los distintos sectores del centro admitieron que al uribismo sólo era posible ganarle sumando fuerzas antirreeleccionistas? ¿Y por qué justo cuando las encuestas mostraban que ante la dispersión del uribismo entre los distintos candidatos, lo que necesitaba el centro político para ganar la Presidencia era unirse?
Una de las razones es que algunas encuestas muestran a los principales candidatos virtualmente empatados, lo que crea la ilusión de que cualquiera tiene opción de llegar a segunda vuelta. Pero ese supuesto es equivocado. Si los sectores no uribistas estaban empezando a verse viables en la eventualidad de que Álvaro Uribe no fuera candidato, era precisamente porque el uribismo estaba dividido, al parecer sin remedio, mientras la consulta interpartidista de sectores antirreeleccionistas parecía un hecho, por lo menos entre los liberales y Germán Vargas, y los ex alcaldes parecían decididos a no aspirar a la Presidencia, y Gustavo Petro había convencido al Polo de unirse a otros sectores desde la primera vuelta.
Pero si los votos de los electores de centro y no reeleccionistas se dividen entre Sergio Fajardo, Rafael Pardo, Germán Vargas y el ex alcalde de Bogotá que gane la consulta interna del Partido Verde, las opciones de estos candidatos de llegar a la segunda vuelta son escasas. Lo que confirmaría la buena estrella del uribismo, porque con Petro de segundo en las encuestas, por tercera vez el uribismo tendría la fortuna de competir principalmente contra un candidato de izquierda en una coyuntura política dominada por la centroderecha.
La decisión de los ex alcaldes de Bogotá de hacer una consulta interna parecería inspirada en darles impulso a sus listas de Congreso para fortalecer su partido político. Y la de Germán Vargas en cálculos electorales y presiones de su bancada uribista. Rafael Pardo y Sergio Fajardo parecían ser quienes más se beneficiaban con la integración y, por lo tanto, quienes más se perjudicarían con la fragmentación. Pero como en política nada es blanco o negro, las circunstancias podrían dejar a Pardo sin alternativa diferente a hacer la consulta con el Polo, lo que podría ser un buen negocio en el actual escenario. Porque si como indican algunas encuestas, Pardo le ganaría a Petro en la consulta, sumaría un apoyo que podría permitirle llegar a segunda vuelta.
Pero hacen mal los sectores que aspiran a ganarle al uribismo en fragmentarse, porque el aparente empate en algunas encuestas hay que leerlo en contexto. La encuesta de Napoleón Franco también muestra que hay cerca de un 25% de encuestados que o aún no deciden por quién votar, o que no votarían por ninguna de las opciones, y que cuando Uribe está en la competencia afirman que votarían por él. Si esos sectores no encuentran una alternativa fuerte a los actuales candidatos uribistas, seguramente votarían por éstos, caso en el cual pasarían dos uribistas a segunda vuelta. Y si se van con el candidato uribista más fuerte, éste ganaría en primera vuelta.