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Son muchas las noticias y muy pocas las explicaciones sobre por qué América Latina es la región más violenta del mundo después de África.
Según un informe del peruano Gino Costa, “Durante la última década los homicidios crecieron de manera sostenida en América Latina. Mientras que en 2000 la tasa era de 20 homicidios por 100 mil habitantes, en 2008 esa tasa llegó a 26. La mayoría de países latinoamericanos exceden largamente el límite de 10 homicidios por 100 mil habitantes, a partir del cual un país enfrenta una epidemia de violencia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.
La explicación tradicional para la violencia latinoamericana han sido la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, hay indicadores que parecieran mostrar que esas condiciones son sólo parte del problema. Las cifras sobre victimización (delitos contra la propiedad y la integridad personal) bajaron en el período 2006-2010 respecto a los dos lustros anteriores, quizá como resultado del mejoramiento de los indicadores económicos de la región desde 2004, sostiene el estudio. En Bogotá, una encuesta reciente de la Cámara de Comercio revela un descenso de más de la mitad en materia de victimización. Otro dato que no concuerda es el aumento acelerado de la inseguridad en Venezuela durante un gobierno comprometido con la lucha contra la pobreza y la desigualdad.
Entonces la explicación parece ser el narcotráfico. Pero ¿por qué Perú, el mayor exportador de cocaína del mundo, registra una de las tasas de homicidios más bajas de América Latina? Y según el estudio de Costa, “la tasa promedio andina fue el resultado de la significativa reducción de los homicidios en Colombia, que pasaron de 64 a 36, y de Bolivia”.
Dice el informe que “un estudio del Banco Mundial identifica tres de sus causas: el tráfico de drogas, la violencia juvenil y la disponibilidad de armas de fuego”. Y que “se calcula que en América Latina existen entre 40 y 65 millones de armas de fuego. Quizá esto explique su altísima tasa de homicidios asociados a ellas: 15,5 por 100 mil habitantes, frente a sólo 7,5 en África y 3,9 en América del Norte”.
En Colombia existe la percepción generalizada de que la violencia es consecuencia de las Farc, cuando los delitos cometidos por éstas no llegan al 20% del total. Dice el estudio: “Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, los homicidios están asociados con cuatro factores principales. Primero, los niveles de desarrollo humano, que incluyen crecimiento económico y equidad. Países con alto nivel de desarrollo suelen tener tasas de homicidios bajas y viceversa. Segundo, el Estado de Derecho. Donde éste es fuerte, las tasas de homicidios son bajas y viceversa. Varios países de América Central y del Sur que experimentaron un crecimiento de sus homicidios también vieron caer este índice. Tercero, la disponibilidad de armas de fuego, problema grave en el hemisferio, corroborado por el altísimo número de homicidios con armas de fuego (74%) frente a un promedio global del 42. Cuarto, el tráfico ilícito de drogas y otras formas de delincuencia organizada transnacional. Los homicidios asociados a la actividad del crimen organizado en el hemisferio son cinco veces mayores que en Asia y diez veces mayores que en Europa”.