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Ay, mi amor

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¿Cuál es el origen de los cuentos del abuelo?, ¿de la canción de cuna que nos arrulló? ¿Existe una memoria ancestral de las nanas? ¿Qué tradición obra en nosotros cada vez que susurramos arrurrú mi niño?

Con sus famosos cuentos, los hermanos Grimm recuperaron la imaginación poética de su pueblo, por medio de la recolección de los relatos de sus familiares y de ancianos en el campo y la ciudad. Los autores re-crearon esas historias para ofrecerles a los alemanes una posibilidad de identidad nacional, en medio de la avanzada de Napoleón en Europa.

En la 27ª Feria del Libro de Bogotá se presentará Ay, mi amor. Nanas y arrullos de Colombia, de la pedagoga musical y poeta Pilar Posada —con las ilustraciones de Juana Medina—, libro para niños que recorre nuestra geografía territorial y afectiva a través de las nanas.

La investigadora de la tradición oral, maestra de música por casi cuatro décadas (pedagogía Orff-Schulwerk), ha conservado intactos los versos que han dormido bebés en distintos rincones de Colombia. Basada en su experiencia como tallerista con el Banco de la República y en las investigaciones de diversos autores, como María Luisa Rodríguez de Montes o Jenny Figueroa Lorza, agrupó los versos y los combinó por variables de sentido, de unidad poética.

Además de ternura y goce estético, en estos cantos hay un intercambio emocional profundo, en el cual el adulto convierte al bebé en escucha de sus cuitas: “Duérmase el niño, que tengo que hacer/ lavar los pañales, hacer de comer […]”.

Es fascinante el hallazgo de palabras con significados desconocidos, inexistentes, como “cajuche”, “curruquito”, “tindero”. Y el arrurrú: el placer de la sonoridad que supera el protagonismo del sentido.

Durante el proceso re-creativo, la poeta compuso las melodías con una fluidez intuitiva similar a una “concepción pre-melódica”, como si los versos habitaran dentro de ella.

La música del CD que acompaña al libro se inscribe en el minimalismo sonoro, la estética limpia, sin artificios, que caracterizan a la autora: una guitarra, un xilófono, la percusión con elementos cotidianos (palmas de las manos, cascabel, mesa-tambor) y, por supuesto, la voz.

“En la melodía, como en el dulce, se refugia la emoción de la historia, su luz permanente sin fechas ni hechos”, dijo Federico García Lorca, en su propio recorrido por las nanas de España.

Ay, mi amor es para quienes, como el poeta granadino, “sentimos al niño como el primer espectáculo de la Naturaleza, los que creemos que no hay flor, número o silencio comparables a él”.

La negra que arrulla al bebé, la indígena que repite coros y los romanceros que llegaron desde la Madre Patria, sugieren que la búsqueda de esta maestra de música no se parece a la de los hermanos Grimm. Pilar se acerca más a Rainer María Rilke, para quien “la verdadera patria del hombre es la infancia”.

Pilar Posada S., Ay, mi amor. Nanas y arrullos de Colombia, Bogotá, SM, 2014. 

*Ana Cristina Restrepo Jiménez

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