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Aquí queda Fidelena, casa de Fidel Cano Gutiérrez y Elena Villegas, que hoy cercan edificios enormes.
Por años vivió al lado el patriarca conservador Ignacio Vélez Escobar, médico visionario. Un puñado de familias campesinas se urbanizaron con educación y no llegaban a 15.000 habitantes hace 10 años. Hoy Sabaneta, Antioquia, es cuadrilátero donde disputan y transan pesos pesados de la política.
Se ha transformado la comarca que llama Wikipedia “municipio modelo de Colombia”. Es modelo del gran negocio de la política que, dice el gobernador Sergio Fajardo, “el que paga para ganar, gana para robar”.
Este municipio de 15 km² es el más rentable y el más superpoblado por obra de la rosca política que se reparte su Alcaldía y de 13 concejales, algunos entronizados por décadas, que mutaron el POT semirrural con paisaje de colinas y poca densidad a un repentino sembrado de torres nacidas de la nada, que en cinco años crecieron 10.000 apartamentos nuevos y 50.000 personas recién llegadas.
Estaban localizadas poderosas empresas: el Grupo Corona, Frito-Lay, el Outlet Mayorca (centro comercial con más ventas en Colombia) y la ciudadela industrial donde se hacen desde varillas hasta galguerías. Las muchas fondas le dan el nombre de “Farraneta” y además facturan más para las arcas.
Multipliquemos el codiciado presupuesto sabaneteño: por predial, cada apartamento de los 10.000 paga $200.000 mensuales, que por 12 meses son $240.000 millones anuales por este concepto. Sin contar los que ya vivían antes. Si se suma lo que tributan las empresas, les sobra plata para repartírsela todos los rapaces que se dan cita en Sabaneta.
Es la dinastía de Guillermo Montoya, Bolillo. Él ya probó dos mandatos, 1988-1989 y 2008-2011. Continuó sus aspiraciones Luz Estela Giraldo, maestra de Caramanta y concejal de Sabaneta durante 16 años, quien ganó a su contendor en 2011 por 96 votos contados en un apagón (truco de Bolillo en su segunda elección), incineraron votos y metieron la mano en la elección, según cuenta La Silla Vacía.
Ahora el grupo político de Bolillo reúne las fuerzas electorales de Alas Equipo Colombia (Luis Alfredo Ramos), los Valencia Cossio y el grupo Suárez Mira, que no se sacia con reinar en Bello. Sabaneta es el nido de estas águilas de la política, al que llega el siempre listo Uribe Vélez. Ahora todos a una quieren trepar a Hugo Díez con trashumancia de votos, de los que ya anularon 5.769 que habían inscrito un fin de semana de julio, venidos de paseo desde Medellín, de Concordia y Andes y trayendo cédula y una dirección para hacerse pasar como nuevos habitantes de la meca política.
Ya otro había explotado el remanso. Ernesto Garcés Soto, exsenador investigado por paramilitarismo, fue el primero en abrir el hueco: su grupo Monarca tajó una colina para plantarle moles con nombre silvestre: Aves María. Sabaneta está consagrada a María Auxiliadora: fue el comienzo del fin.
Este hermoso paisaje de relieves dista del centro de Medellín 14 kilómetros al sur, pueblo con 47 años de ser municipio que, a pesar de sus montañas de hasta 2.650 metros, es en un 67% urbano, pero se conserva pueblerino, con calles estrechas en las que la gente camina por la mitad, va a caballo o en cicla culebreando.
A pie y bañados llegarán de otros municipios los que van a cumplir el mandato de no soltar la gallina de huevos de oro. Sabaneta, fortín electoral, se multiplicará por cientos en otros municipios de Colombia en las elecciones locales del 25 de octubre de 2015.