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Hay diversas maneras de desarrollar Bogotá. Bogotá tiene un déficit de más de un millón de viviendas y efectivamente es importante densificar algunas zonas de la ciudad. El problema es la forma como se hace y como las empresas constructoras y desarrolladoras de proyectos deben asumir una responsabilidad social con la ciudad.
No solo se trata de densificar y hacer edificios para la gente, sino hacer edificios para la ciudad, crear antejardines y parques y hacer edificios con buena infraestructura comunal que generen bienestar y felicidad en la gente.
Esto, que pareciera fácil y de sentido común, no es necesariamente lo que sucede en el desarrollo de proyectos. La gente cumple la ley, las curadurías aprueban, pero la ciudad no necesariamente recibe lo mejor.
He conocido algunas zonas de la ciudad en las que se ha querido hacer proyectos de renovación urbana que agrupen varias manzanas, lo que es más exigente en áreas de cesión, como San Martín y la Perseverancia. Y cuando se mira hoy el conjunto de la zona, lo que se ve es que la gente terminó acogiéndose, sin salirse de la ley, a las normas prevalecientes en su momento, en este caso al decreto 562 de Petro que permitía alturas y un mayor índice de ocupación del lote a cambio de cargas impositivas mayores. Recursos importantes para la ciudad que, en el caso de esta zona y muchas otras, permitían, a cambio desarrollar proyectos de grandes alturas sin dejar antejardines ni zonas verdes, dejar unas zonas en la ciudad que cumplieran con el propósito de densificación, pero no de mejorar la ciudad.
Y es aquí donde debe haber un equilibrio entre la ciudad que queremos y el desarrollo urbano y de proyectos. En ese sentido, creo que Peñalosa va por un buen camino con el Decreto 621 de diciembre del 2016, que promueve un desarrollo especial para los corredores de la 80 y la 30, permite la altura, pero dejando importantes áreas de antejardines y de cesión. No es perfecto, pero es una mejor aproximación a lo que se quiere de ciudad, aunque es importante desarrollar temas respecto a la compra de lotes y la agrupación de las manzanas que no están resueltas y que necesitan mecanismos más contundentes para la adquisición de predios en esas zonas y así desarrollar proyectos más importantes para la ciudad.
Queda todavía mucho por hacer, pero el alcalde Peñalosa anda por buen camino y es necesario apoyar sus planes y planeación de la ciudad, que tomará su tiempo.