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La clase media ha sido el sustento de la democracia y de la economía y así lo ha entendido y planteado Barack Obama en su discurso ‘El Estado de la Unión’, cuando ha expresado la necesidad de reducir las desigualdades de una nación como Estados Unidos, donde empieza a verse que la economía crece, los beneficios empresariales aumentan, los ricos son más ricos y el desempleo disminuye.
La riqueza debe distribuirse y aspira a que la economía continúe creciendo y que los beneficios lleguen a todos. Y ha planteado la necesidad de un incremento en el salario mínimo para las instituciones federales, de US$7,25 a US$10,10; y para lograrlo recurrirá a acciones ejecutivas si el Congreso no le aprueba estas iniciativas, pues está dispuesto a hacer lo que sea necesario para sacar adelante su agenda legislativa.
Y es que el Congreso, el año pasado, semiparalizó la administración cuando no aprobaba el presupuesto, lo cual utilizó como presión para la negociación de la reforma a la salud de Obama.
Anunció igualmente Obama la creación de un sistema para que los estadounidenses puedan ahorrar para la jubilación y el lanzamiento de “institutos para la manufactura” destinados a impulsar el sector manufacturero. Y es que quiere volver a darle a Estados Unidos ese título de país de oportunidades donde el que trabaja duro podrá ser exitoso y triunfar como él lo hizo. Y cree que el Estado debe propender a dar los estímulos para alcanzarlo.
Pretende que la igualdad llegue también a las mujeres, que reciben un salario 77 centavos por debajo del salario masculino, y que se apruebe una reforma migratoria para darles oportunidades y aclarar la situación de miles de ilegales, si no como un mecanismo para el crecimiento económico, como lo han expresado economistas independientes. La gran aspiración es que Estados Unidos sea el lugar para invertir y no China.
Hay un cambio en la búsqueda del cumplimiento de sus promesas de campaña y que él ha llamado el año de la acción. Cierre de Guantánamo, retiro de tropas de Afganistán. Es que cada vez más existe una oposición mayor a que Estados Unidos continúe siendo el policía del mundo, gastando importantes recursos en la guerra, mientras empieza a haber asomos de pobreza.
Y es así como insistió en el diálogo y la diplomacia, antes que la guerra. No obstante, suena contradictorio su apoyo a la oposición no terrorista en Siria.
Pareciera que Estados Unidos quisiera centrarse más en ser nuevamente un país grande generando oportunidades para sus ciudadanos, como lo fue en el pasado, y fortaleciendo su liderazgo desde adentro y no desde afuera con intervenciones militares y políticas.
Y es que el rechazo es creciente. América Latina se une en Cuba y es crítica; los países del Oriente Medio lo hacen igualmente, y en lo económico, China crece como la gran potencia económica. El liderazgo interno es fundamental para reflejar que es el país de las grandes oportunidades.