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Colombia en la crisis financiera

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EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, EN MEDIO de la abundancia del dinero, han sido muchos quienes han buscado hacer plata rápida y fácilmente.

Ha habido tanto, que nadie miraba con detenimiento las cuentas. Todo entonces se origina en el sector financiero: los fondos de inversión buscaban altas rentabilidades y pagaban sumas impresionantemente altas en bonos y sobresueldos a sus empleados. Muchas veces no miraban el riesgo que se corría y hoy vemos las consecuencias. Por eso se discuten tanto en la actualidad los sueldos y los pagos a los ejecutivos de este sector, y muchos grupos como Goldman Sachs y USB han renunciado a estos sobresueldos ante la crisis del sector. La reestructuración de numerosos grupos como el Citi trae como consecuencia la supresión de más de 53.000 empleos antes del segundo trimestre de 2009 y a esto se le suman 23.000 empleos eliminados durante este año.

La compleja situación ya ha llegado a otros sectores de la economía, como el sector automotor. Con argumentos como la falta de crédito y una economía débil, los tres principales fabricantes de automóviles estadounidenses —Ford, General Motors (GM) y Chrysler— han solicitado al Congreso un plan de rescate de casi 25.000 millones de dólares del Fondo de Rescate para evitar así el colapso de la industria de la primera economía del mundo, que traería consecuencias catastróficas ante la  posible pérdida de unos tres millones de empleos, pérdida de ingresos personales y una hemorragia para el Gobierno de 150.000 millones de dólares en concepto de impuestos. No es nada fácil lograr la aprobación de esta solicitud, pero este sector aporta el 4% del Producto Interno Bruto, constituye el 10% del valor de la producción industrial y emplea a uno de cada diez trabajadores de ese país. El tema ya ha sido defendido por Barack Obama, quien apoyaría un paquete para salvar la industria; sin embargo, como es sabido, existe oposición republicana en el Congreso. Ha sido el mismo presidente Bush quien ha condicionado la ayuda ante el Legislativo a una aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia.

Colombia entonces queda inmersa en medio de la crisis financiera, aunque la aprobación, más que un tema económico, se ha convertido en un tema político. Y bien lo han manifestado el Washington Post y el  New York Times en el sentido de que la aprobación del tratado es importante para Estados Unidos pues Colombia es un aliado político en una región bastante compleja y adversa en la que Estados Unidos tiene muy pocos amigos. Dicen que rechazar el TLC tendría una connotación negativa para los aliados de Estados Unidos en el mundo: E.U. no sería un aliado confiable y que, pese a todo lo que predica, no cree en la apertura de mercados.

 Al origen financiero se suma el de los Derechos Humanos, en el que Obama ha sido muy crítico con el presidente Uribe y los paramilitares. Nuestro país seguirá siendo “caso” en los Estados Unidos cualquiera que sea la circunstancia  por la que este país atraviese.

Aunque no se trata de pescar en río revuelto, no hay que perder de vista que  efectivamente Colombia terminó inmersa en la crisis financiera norteamericana, pero que esta será una nueva oportunidad para la aprobación del TLC del que se dice que necesitamos tanto.

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