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El alcalde Petro ha estado trabajando en el nuevo Plan de Desarrollo, con la idea de que Bogotá sea más humana.
Según sus palabras, se basa en principios como lucha contra la segregación socioeconómica y espacial, la atención a la primera infancia (de 0 a 5 años), la educación, el cambio climático, el ordenamiento del territorio en torno al agua, el fortalecimiento de lo público y la lucha contra la corrupción, seguridad y control, la participación ciudadana y la revitalización del centro.
La lucha contra la segregación socioeconómica está en el mayor cobro de impuestos en los sectores 3, 4, 5 y 6 para cerrar la brecha, en un regalo de agua para los sectores de 1 y 2, que efectivamente se ha visto reflejado en el aumento de los costos de agua de los otros sectores. Y si bien la intención es aceptable, no está teniendo en cuenta los problemas económicos de algunos estratos, por ejemplo, la clase media, mucha de ella sin empleo teniendo que asumir gastos e impuestos cada vez más altos. Efectivamente hay gente que tiene mucho, pero esto no se debe generalizar. No todo el estrato 6 es 6 ni el 3 es 3 porque vivan en un mejor lugar; a veces simplemente sobreviven. En vez de segregación, que es negativo y divide, debería usar la palabra inclusión que tiene una connotación positiva: todos trabajamos por lo mismo.
La atención a la primera infancia, en la que se aspira atender a 270.000 niños, es buena. Lo que no se sabe es si estos son nuevos niños o simplemente se mantienen los programas que vienen de otras administraciones. La educación es fundamental en una sociedad cada vez más competitiva, y continuar e impulsar la construcción de nuevos colegios y bibliotecas es igualmente una forma de inclusión social. La preservación del medio ambiente, el cambio climático y el ordenamiento territorial en función del agua son importantes para la sostenibilidad del planeta y en eso es necesaria una concientización de la población y también inculcar en los niños la protección. Pero igualmente es importante revisar las aprobaciones de las construcciones con el visto bueno de los curadores que sobrepueblan algunas zonas de la ciudad sin dejar zonas verdes necesarias y cuyo uso es contaminante por su transporte. Es importante hacer proyectos nuevos en basuras que permitan tecnologías no contaminadas, y, en muchos casos, se miren proyectos de generación de energía con biomasa.
La lucha contra la corrupción, la participación ciudadana con incidencia en la seguridad y el control son fundamentales después de las experiencias vividas en la última administración, que no sólo dejaron un caos en la ciudad sino que los controles y interventoras de las obras fallaron.
Por último está la revitalización del centro y la construcción de 70.000 viviendas, lo que en principio es bastante razonable, pues hay deterioro en el centro. Hay que iniciar un proceso de renovación con vivienda, que es saludable. En lo que no estoy de acuerdo es en tomar zonas con proyectos que se vienen desarrollando, que serían íconos para el desarrollo económico de la ciudad por la inversión que se haría, y se tomen para vivienda, como sucede en la 26.
Finalmente, el plan de desarrollo es una guía de lo que será el eje conductor de Petro y lo que tiene a su favor es que todos quieren una mejor Bogotá. Está en sus manos hacerlo sin dividir a los sectores.