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EN LAS MÚLTIPLES ENTREVISTAS Y debates hasta ahora realizados, la posición de los candidatos en el tema de la infancia y la juventud está siempre orientada más en definir o corroborar un diagnóstico que en hacer propuestas concretas sobre la política y programas de infancia fundamentales para el desarrollo de países como el nuestro.
Los candidatos están de acuerdo en lo que hay que hacer en cuanto a la atención y nutrición de la madre y el niño en gestación y en los primeros años de vida y saben que es fundamental fortalecer los programas de nutrición. Igualmente que son necesarios mejores y más eficientes programas de protección para evitar los cada vez más comunes abusos físicos, sexuales y mentales, el abandono y la violencia. Y por último, están claros en que hay que invertir más en educación preescolar al igual que en educación para los padres. Todos coinciden entonces sobre el qué pero no está claro cómo lo van a hacer.
Si bien la educación a los padres y la concientización ciudadana sobre la atención y protección de los niños son importantes y más campañas se podrán desarrollar con el apoyo de los medios de comunicación y el sistema educativo, es necesario definir los recursos con los que se llevarán a cabo los programas. Los recursos del ICBF y las Cajas de Compensación y los que destinan los municipios no son suficientes para los programas de nutrición y protección más aun cuando se discute sobre los parafiscales. Son necesarias entonces nuevas fuentes, alternativas y programas que permitan cubrir las necesidades de la población. Si bien los hogares comunitarios lograron masificar la nutrición, ésta no cubre todas las necesidades de los sectores marginales en los que la calidad es desigual y no es la mejor. Por otra parte, son necesarios mayores recursos del presupuesto pero en el caso de los programas de nutrición podrían complementarse con otros del sector privado y ONG, creando por ejemplo un Fondo de la Infancia en el que el Gobierno y las ONG participen en un 50% cada uno para la prestación de otros programas de infancia.
En cuanto a la protección, si bien son necesarios programas de cuidado diario especialmente para los niños de padres trabajadores, es importante crear políticas y programas de protección contra el abuso de los niños. Acciones jurídicas como fuertes castigos o la cadena perpetua para los violadores son requeridas, pero acciones educativas y cívicas como brigadas de protección en los barrios son igualmente indispensables.
En cuanto a los niños menores es mucho lo que hay que hacer y trabajar y ojalá este sea un tema de importancia en cuanto a redefinición política y de recursos. Esperemos a ver qué nos proponen.