Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La cultura juega un papel fundamental en el bienestar de la gente, y a pesar de su importancia los recursos estatales destinados al sector no crecen y en muchos casos se reducen.
Finalmente, ante las múltiples necesidades, el Estado no puede asumirlo todo y la participación público-privada es promovida con incentivos para que la empresa privada sea más activa y desarrolle actividades culturales. Es así como muchos países, conscientes de la insuficiencia de los recursos públicos, promueven leyes de mecenazgo con el fin de que exista una mayor participación del capital privado.
Un ejemplo reciente es España, que ante los recortes presupuestales ha propuesto una nueva Ley de Mecenazgo que aumenta las deducciones fiscales al impuesto de renta del 25% al 70% en las donaciones y aportes de personas naturales y del 35% al 60% para personas jurídicas.
En nuestro país el Estado ha sido siempre reticente a una ley de mecenazgo por temor a la evasión o porque los recursos irían a actividades no prioritarias, pero esto, como lo tienen algunos países europeos, tiene solución si hay una coordinación entre el Ministerio de Hacienda y el de Cultura, que a través de un comité deben aprobar las actividades culturales a las que se puede aportar con base en el Plan de Cultura, como se hace en Italia. Además se podría implementar, como en Alemania, que las empresas deduzcan sus donaciones como gastos de publicidad cuando tienen una contrapartida a cambio del patrocinio.
Francia, en su legislación, claramente diferencia el mecenazgo, que se considera como una donación deducible de impuesto, del patrocinio (o mecenazgo con contrapartidas), el que asimila a gastos publicitarios y que se trata con normas tributarias específicas. Y es que cada vez más el mecenazgo y el patrocinio son considerados parte de los instrumentos de comunicación corporativa y de marketing; bien para el conocimiento de una empresa y sus marcas y para la imagen de la misma, lo que al final se traduce en una inversión.
En América Latina, Brasil ha sido el país más avanzado y ha promovido una ley que no sólo ha incrementado los recursos con la participación de la empresa privada sino que ha generado empleo en dicho sector. Colombia, con la Ley General de Cultura, buscó nuevas fuentes de financiación a través de la creación de Fondos Mixtos (público y privados). Es importante traer el debate nuevamente para tener una legislación clara frente al tema de la participación privada en la financiación de la cultura y frente a un modelo de corresponsabilidad público-privada.