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Oír las voces

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LA PRESIÓN TANTO NACIONAL COmo internacional para que el presidente Uribe no vaya a un tercer mandato es creciente; los argumentos se han centrado principalmente en que Uribe no puede ser igual a Hugo Chávez, su contraparte en la región, y que Colombia debe preservar ante todo la democracia.

La Constitución del 91 fijó inicialmente un período presidencial de cuatro años, pero se ha instaurado la práctica de modificarlo para satisfacer los deseos de Uribe, en un ejercicio poco saludable. Y es que el Presidente tiene el poder político para hacer los cambios que desee y el poder popular para ser reelegido, pues su favorabilidad en las encuestas no tiene precedentes.

La presión mediática se inició con el artículo “No a la reelección”, de la revista Semana, que puso a uribistas y no uribistas a manifestarse y a dar sus argumentos en contra o a favor de la reelección. Luego vino un fuerte artículo de la revista inglesa The Economist que planteó que Uribe va camino a la autocracia y muestra los diversos abusos y escándalos que vienen sucediendo en el país como las muertes de jóvenes por parte del Ejército, conocidas como los falsos positivos, las ‘chuzadas’ del DAS a la oposición y a la Corte, entre otros. Asimismo, lo hizo la revista estadounidense Time manifestando su preocupación frente a la reelección de Uribe con el titular “Uribe manteniéndose a la par de Hugo Chávez”; nuevamente retoma los escándalos y dificultades ya mencionados a los que les suma los negocios de los hijos y compara los problemas de inteligencia con los de Fujimori. Adicionalmente se considera afectado el equilibrio de los poderes.

Diarios como  The New York Times, el Washington Post y recientemente el Miami Herald están también en contra de una reforma constitucional que permita un nuevo período para Uribe, pues lo consideran un error para él mismo y para el país en la medida en que ello dañará su legado y sus logros. Ven esta posibilidad inapropiada y terminan haciendo un parangón con Hugo Chávez, con quien ya le ven cosas en común.

 Las voces continúan y aun Mario Vargas Llosa, durante su reciente visita a Bogotá camino a Caracas para participar en un foro a favor de la democracia, dijo a La W: “Creo que (Uribe) ha hecho un magnífico gobierno y creo que sería lamentable que eligiera presentarse una vez más, por tercera vez; creo que no se deben romper las reglas de juego con las que un gobernante democrático sube al poder”.

La pregunta es si Uribe sí oirá estas voces y si podrá más lo personal y su apego al poder que la democracia de nuestro país. El Presidente ha sido confuso en sus mensajes de manera permanente señalando que aspira a la continuidad de sus políticas, especialmente la de la seguridad democrática. Muchos opinan que en la medida en que no se decida tiene más gobernabilidad y él parece creer en esta teoría pues en el foro del The Economist, por ejemplo, reconoció que está en una encrucijada y se refirió a lo inconveniente de perpetuar al Presidente aunque no descarta la reelección, tal y como se lo señaló a El País de España.

Aunque parece importarle la historia y que no lo vean las futuras generaciones como alguien aferrado al poder, ¿serán suficientes estas preocupaciones y estas voces para no lanzarse?

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