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¿Por qué nos da miedo el cambio?

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LOS CAMBIOS GENERALMENTE SON buenos y la gente los quiere y los hace porque aspira a algo mejor, pero en política existen sentimientos encontrados al respecto y podría decirse que hasta contradictorios.

Por una parte, la gente reclama cambios en el quehacer político, en las formas en que se hace política y en sus costumbres y en los actores de la política, pero cuando se trata de enfrentar ya las transformaciones, todo el mundo les saca el cuerpo.

Se cambiaron así algunas de las reglas de la democracia aquí y en algunos de nuestros vecinos como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, y ahora se quieren cambiar de nuevo pero siempre para mantener a los mismos en el poder, lo cual resulta contradictorio. A la gente efectivamente parece gustarle que las cosas buenas permanezcan y se resiste al cambio, aunque la vida es una evolución, implica asumir riesgos y pensar que las cosas van a salir bien.

Los venezolanos, por ejemplo, quieren cambios pues no quisieran quedarse con un país como el que tienen desde hace 11 años, si es que no son 22 más como lo ha manifestado su mandatario. Ellos quieren cambios frente a los racionamientos de energía, la escasez de comida, las expropiaciones y la inseguridad, pero terminan siempre asegurando a Chávez en el poder.

Y en el caso colombiano, queremos cambios de ministros que no se queden hasta que los problemas los avasallen y los saquen del amodorramiento en que andan; queremos cambios como una buena prestación de salud, más recursos para lo social que para lo militar, más seguridad sin red de jóvenes informantes como los guardias rojos de Mao; queremos políticas económicas para incentivar la economía, queremos más transparencia en las decisiones y en los contratos y queremos caras nuevas que guíen y transformen nuestro país.

¿Son posibles esos cambios si seguimos al mando de los mismos? Las reglas de la democracia fueron hechas por la experiencia de que mucho tiempo de una persona en el poder no es sano. Los norteamericanos disminuyeron así la reelección a un solo período después de la permanencia de Franklin Delano Roosevelt por tres períodos y a pesar de su popularidad.

A la gente le gusta Uribe y hay que reconocerle muchos logros, pero es tiempo de cambiar, no nos podemos quedar sólo en la popularidad de un presidente que no tiene estructura de gobierno y que la ha debilitado en vez de fortalecerla. Es hora de cambios y hay colombianos y colombianas preparados para gobernar. ¿Por qué nos da entonces tanto miedo el cambio?

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