Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Estamos todavía muy lejos de que el Gobierno cumpla con el eslogan que aparece en las vallas de las obras públicas de todo el país: “Mejores carreteras para un país moderno” o “Vías en mejor estado para un país moderno”.
Y es precisamente en estos periodos de fiestas cuando se pone a prueba el estado de la vías y la eficiencia en la movilidad. Sé que ha habido un retraso en la inversión de obras públicas en los gobiernos anteriores, pero hay vías fundamentales para el país, que conectan la carga, que todavía están en muy mal estado. Tuve la oportunidad de viajar por el eje cafetero y la costa y, aunque hay mejoras, todavía hay mucho por hacer.
Tomé la vía Pereira-Armenia-Bogotá que efectivamente, como fue anunciado por los medios, tiene atrasada seis meses, según los contratistas, la construcción del túnel de La Línea, que reducirá el tiempo de viaje, la movilidad y la accidentalidad en la vía. Más de ocho años desde que se adjudicó el proyecto de construcción de una de las principales vías del país y pareciera que todo sigue igual. Se ven los viaductos, se ven las bocas de los túneles, pero la vía es un desastre y viajar por ella mucho más.
La vía está atrasada, pero atrasada, entre Armenia y La Línea; se ve trabajo pero falta muchísimo y aún para terminarlo, como dicen, para el 2018, además de trabajo se necesitará una buena interventora y control. En este contrato no sé dónde están o estuvieron los interventores y las veedurías que debían informar de los problemas de las obras, los retrasos, el seguimiento de un plan de trabajo y controlar la inversión de los dineros públicos. Creo que Colombia ya ha tenido suficiente experiencia para que continúe el desangre en el que los contratistas ofertan un precio bajo para ganarse la adjudicación pero luego lo arreglan con adiciones que solo causan sobrecostos y dolores de cabeza. Debería haber una calificación especial para aquellos contratistas que cumplen con sus obras a tiempo y al precio pactado.
Adicional a la vía, no hubo ninguna previsión ni ningún plan para el regreso de Navidad; esta es una vía con un carril para subir y otro para bajar. La subida de las tractomulas atrasaban el tráfico, el pago de los peajes en Cajamarca era un viacrucis: una sola caseta que demoró más de una hora para pagar. Durante estas épocas los camiones de carga deberían circular en la noche pues se movilizan más de cinco millones de carros y hay que facilitar la movilidad en el día. La verdad, falta todavía mucho en obras de infraestructura vial, y en los planes de movilidad.