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El peso para las locomotoras

Andrés Escobar
24 de agosto de 2011 – 06:00 p. m.

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El peso retomó nuevamente su tendencia revaluacionista. Pareciera ser una situación a la que estamos sentenciados sin remedio.

Más y más voces lo confirman con el pasar de los días. Sin embargo, la fortaleza del peso colombiano es un tema que merece una reflexión menos conformista frente a lo que pareciera ser nuestro destino inexorable.

La revaluación de nuestra moneda tiene su origen en dos fenómenos. Uno es habernos sacudido en gran medida de los fantasmas de nuestra gran crisis económica de 1999. Las finanzas públicas son más sólidas, los hogares están en una situación más holgada y el aparato productivo opera en un entorno que, en términos generales, es más seguro. Es, en suma y a pesar de miles de problemas no solucionados, un país más viable que el de comienzos de la década pasada. ¿En qué precio de la economía se refleja esa mayor viabilidad? En una tasa de cambio más fuerte. Valemos más en dólares.

El segundo fenómeno, detrás de nuestra revaluación, es la abundantísima liquidez con que el mundo desarrollado quiere sacar a sus economías de la postración. Esa liquidez, es bien sabido, viaja con pocos controles a través de fronteras buscando rendimientos que en el mundo desarrollado no se verán por muchos años.

La revaluación causada por nuestra mayor viabilidad como país no debe ser combatida, pero la revaluación causada por la absurda y atípica situación de liquidez internacional es harina de otro costal. No es fácil saber cuánto de la fortaleza del peso se debe a cuál de los dos fenómenos, pero lo absurdo y lo atípico están desempeñando un papel creciente. No hay duda. Y esa revaluación no tenemos por qué sufrirla con profunda y pasiva resignación.

El país necesita sectores dinámicos que creen empleo, quieran invertir y puedan aprovechar los beneficios de los tratados internacionales. Eso es lo que el Gobierno llama locomotoras. Con el peso fortalecido resultante del repunte económico del país, las locomotoras pueden despegar. Con el fortalecimiento adicional que nos está trayendo lo absurdo y lo atípico, el peso puede volverse un lastre demasiado grande para las locomotoras. O, si lo prefieren en otros términos, para el bienestar de los colombianos.

andres.escobar@econceptaei.com.

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