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Regla Fiscal y gasto social

Andrés Escobar
22 de junio de 2011 – 06:32 p. m.

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Con la aprobación de la Regla Fiscal se cerró con éxito, en materia de finanzas públicas, la agenda inicial de reformas que planteó el Gobierno desde agosto pasado.

La Regla le impone a ésta y a futuras administraciones una senda de reducción del desbalance entre los ingresos y los gastos del Gobierno central, que nos llevará a una situación de déficit bajos que no vemos desde hace 20 años.

Como en la mayoría de las reglas fiscales vigentes en la actualidad, se prevé la necesidad de incrementar el gasto público en época de vacas flacas, desviándose de la senda arriba mencionada, con la condición de que ese aumento en el gasto sea temporal y se reverse cuando la situación mejore.

Al amparo de la Regla, el Gobierno incrementará temporalmente el gasto público, con toda seguridad en programas sociales extraordinarios para ayudar a grupos vulnerables, que deberán desmontarse cuando la situación mejore. Temporalmente, el gasto social ganará participación en el Presupuesto General de la Nación, para luego perderlo una vez queden atrás los momentos aciagos. Esto ocurre en varias naciones europeas, donde el costo de los seguros de desempleo se dispara durante las recesiones.

Sin embargo, si se piensa con un poco más de detenimiento en las futuras coyunturas de vacas flacas, las cosas se complican. El artículo 350 de la Constitución dice que la inversión social “no se podrá disminuir porcentualmente con relación al año anterior respecto del gasto total de la correspondiente ley de apropiaciones”. Es decir, la Constitución obliga a que la participación porcentual del gasto social en el gasto total nunca disminuya. Este principio también está consignado, letra por letra, en el artículo 41 del Estatuto Orgánico del Presupuesto. Por lo tanto, una vez creado el programa excepcional de gasto focalizado para aliviar los efectos de una recesión, cumpliendo con la regla fiscal, éste no podrá desmontarse después, así ya no se justifique mantenerlo, cumpliendo con la Constitución.

Esta inconsistencia debe solucionarse. Sería absurdo que un gobierno del futuro no creara programas especiales de gasto en medio de recesiones por miedo a no poder desmontar su componente temporal cuando lo peor haya pasado.

andres.escobar@econceptaei.com

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