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Nacimos en un país de impacientes, una característica que no nos permite esperar mucho a nuestras figuras del deporte.
Queremos que muy pronto lleguen los títulos, los triunfos, algo que nos haga sentir orgullosos y que llene los titulares de la prensa internacional y que borre las noticias terribles que siempre hacen referencia a nosotros y nuestra difícil realidad.
Me hice una promesa clara para los próximos meses: voy a dejar la ansiedad y esperaré a que llegue el primer título de Camilo Villegas en el PGA Tour, porque estoy convencido de que llegará seguido de muchas victorias del antioqueño. Los invito a hacer el mismo ejercicio.
Camilo es una realidad del golf de élite. Basta entrar a las páginas de este deporte en el mundo y los elogios son impresionantes. Los comentarios de los especialistas (porque lo son) de los canales internacionales de televisión anuncian que estamos a las puertas de un show que se va a desarrollar con lujo de detalles dentro de poco.
Villegas es un jugador completo, tiene pegada larga, es uno de los que maneja mejor el Drive y los hierros de baja denominación. Tiene buena llegada al green, consistencia, ubicación y para completar tiene lo que identifica a los grandes: carisma. Lo quieren las cámaras, sus compañeros lo respetan, la gente lo persigue para pedirle un autógrafo, es amable e inteligente con la prensa y tiene pinta de estrella del pop. No estoy diciendo que es Tiger Woods, ni siquiera Phil Mickelson o Vijay Sign, pero como somos tan negativos siempre y ‘todo lo del pobre es robado’, de pronto no nos hemos dado cuenta de la talla de deportista que tenemos en el paisa.
Es cierto que tiene que mejorar en el juego corto, que debe eliminar tantos boggys de sus tarjetas, que tiene que aprovechar más sus condiciones y conseguir más birdies, pero también es cierto que está en el camino que lo puede llevar a ser pronto un Top-10 permanente. Ha sido formado para ganar, mentalizado para estar arriba y mantenerse. En el golf antes de los torneos se acostumbra hacer predicciones, apuestas. Arriésguese con Villegas.