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Jugamos tan mal contra Uruguay, que aspiro que ya no volvamos a hacerlo así. Creo que en muchos factores tocamos casi el fondo.
Pero para no meterme en esos terrenos pantanosos y aburridos de la táctica, vi un equipo muerto de miedo, como si les quemara la pelota a la mayoría. No se querían comprometer. ¿Será que les estamos exigiendo demasiado? ¿Acaso tenemos tan poquito como para pretender volver a un mundial? ¿Estamos tan lejos de Uruguay?
No me parece, definitivamente me niego a decir que nuestro fútbol no merece ir a Suráfrica. Tengo muchas dudas, eso sí, no estoy seguro de poder clasificar, pero entiendo que se debe trabajar en la cantidad alarmante de fallas que mostró el equipo de Pinto el sábado. Arrancando por ese temor generalizado que se hizo evidente por no perder el balón. ¿Cómo lo hacemos llegar al arco contrario si nos da miedo que nos lo quiten a medida que pasamos la mitad de la cancha? ¿Por qué los volantes no acompañan sino que se deshacen del cuero y terminan peloteando como si fuésemos europeos, poniendo a nuestros delanteros a disposición de los defensas contrarios?
Nosotros no somos buenos jugando a mil por hora, no resolvemos a ese ritmo. El medio campo genera un hueco desde que recupera, cuando lo hace, porque ahí también fallamos, hasta que entrega arriba. Giovanni ya no vino, porque esperaba que Vargas y Sánchez lo acompañaran, y nunca lo hicieron. Así Falcao se la pasó de espaldas al arco, porque tenía que mirar por dónde venía el taponazo desde atrás, nunca una pared, jamás un desdoble, una triangulación.
No veo por ahora la necesidad de los dos delanteros, porque estamos sacrificando uno siempre. Mejor intentar con otro volante que genere volumen de juego y cope un poco más esos tres cuartos de cancha inhóspitos por momentos. Atrás seguimos sin laterales.
Paraguay, el líder de la eliminatoria, no los tiene tampoco y puso dos centrales por los costados. Sugiero que hagamos lo mismo. Amaranto o Aquivaldo juegan de laterales ahora en España y Yulián Anchico también nos puede ayudar porque es una posición que conoce desde la sub-20 y en Santa Fe. El sábado se perdió otra oportunidad más de enamorar al país, había expectativa, camisetas amarillas por todos lados, pero jugamos horrible.
En Santiago hay que mejorar como sea y se puede, porque si no, de terceros vamos a pasar a estar nuevamente por fuera de los clasificados y se vienen Paraguay y Brasil. Urge un “cambio extremo”.
Para compensar la tristeza, muy importante lo de Camilo Villegas y su victoria dominical, el primero de muchos éxitos que seguirán llegando con paciencia.