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Antes de que Camilo Villegas ganara su primer torneo dentro del PGA Tour escribí en esta columna que debíamos estar listos para el show del colombiano, y ya empezó. Son casi 6 millones de dólares en menos de un mes para el bolsillo del paisa que arrancó a vivir las consecuencias de una carrera responsable, metódica, sacrificada y llena de positivismo.
Esta semana se jugó en Bogotá la parada de la Copa Petrobras de tenis y fuimos testigos de la otra cara de la moneda con nuestros tenistas. Las dos mejores raquetas del país, Alejandro Falla y Santiago Giraldo, no pudieron llegar a la final del torneo en sencillos. Se dejaron consumir de los nervios tal vez, de la responsabilidad de ser los dueños de casa. Hay deportistas que nacen con un don especial, que no necesitan de tanto trabajo y esfuerzo como Tiger Woods, Pelé o Maradona. Camilo, nuestro gran golfista que ganó en Atlanta el domingo, ha tenido que trabajar mucho para llegar al nivel en el que está.
Tuvo que elevar su masa muscular en el gimnasio para pegar tan largo como ahora, porque no era su principal característica, y para competir en el circuito había que evolucionar en la distancia con el drive. Además se dedicó últimamente a convencerse a sí mismo con el juego corto, luego de una maravillosa conversación con su amigo, el fiyiano, Vijay Singh. Falla lamentablemente se dejó llevar por la presión y el negativismo que exhibió en su partido de semifinal, el sábado contra el argentino Zeballos, y demostró que le falta todavía fortaleza mental, aquella que sí puede lograr Villegas.
Éste es un tema que me siento obligado a seguir tratando porque ahí está la clave del éxito. Tenemos extraordinarios exponentes en varias disciplinas, pero a la buena disposición y a las aptitudes hay que añadirles calma, tranquilidad y convencimiento. El Spiderman criollo combina lo anterior y, lo mejor, se cree el cuento y se lo está haciendo saber al mundo, ahora hay que tomar su ejemplo para que se entienda que hay con qué en otros campos del deporte, así no tengamos superdotados a granel.