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LO ÚNICO CALIENTE EN MEDIO DE la ventisca helada y el gris del cielo es la política. El calor se produce por la confrontación entre el régimen de los Kirchner, amenazado por su creciente impopularidad, sus errores y, sobre todo, su enorme corrupción, y Francisco de Narváez, un candidato peronista, nacido en Colombia, que ha desafiado a la pareja presidencial en las elecciones del próximo 28 de junio.
Una muestra de los incidentes de esta pelea, a través de los periódicos que, con café, se leen en La Biela:
Viernes 5 de junio (víspera del partido entre Argentina y Colombia): un aviso promovido por el Gobierno muestra la cara de De Narváez pintada con los colores de la bandera colombiana. Va acompañada de la pregunta: “¿Por quién hinchará este hombre?”. La Casa Rosada les recuerda a los votantes que De Narváez no nació en Argentina.
Sábado 6 de junio: De Narváez ve el partido en un concurrido restaurante, luciendo la camiseta argentina. Hace gestos de emoción ante las jugadas de Messi y Tévez, sufre con los avances de Colombia y celebra ruidosamente el gol de Argentina. “Le fue mejor que a Maradona”, concluyó un analista.
Domingo 7 de junio: La Nación encabeza su primera página con los resultados de las últimas encuestas que muestran que De Narváez le lleva tres puntos de ventaja a Néstor Kirchner. Los comentaristas no descartan la posibilidad de que Cristina Kirchner se quede sin mayorías en sus dos últimos años de gobierno. Los peronistas piensan que el hombre del momento es Carlos Reutemann, el mismo que fue piloto de Fórmula Uno.
Lunes 8 de junio: se presenta la esperada respuesta del Gobierno a la encuesta del día anterior. La Nación abre su edición con la noticia de que el juez Faggionato Márquez llamó a De Narváez a una indagatoria por su posible conexión con el cartel de la efedrina. En la televisión, varios políticos de la cuerda de la pareja presidencial no mostraron ningún escrúpulo para realizar asociaciones libres entre el país de nacimiento de De Narváez, sus carteles de la cocaína y el creciente problema de la droga en Argentina. Su conclusión es que De Narváez puede ser culpable.
Martes 9 de junio: es el turno de De Narváez. La prensa registra la noticia de que el candidato se dispone a recusar a Faggionato Márquez. Se trata, dice De Narváez, de un personaje corrupto, un juez venal, contra quien pesan más de 20 demandas por cohecho y otros graves delitos. Y añade que no le cabe duda de que Márquez les está haciendo un trabajo político a los Kirchner, a cambio de que cesen las investigaciones en su contra. La clave consiste en que el Gobierno controla el Consejo de la Magistratura, el organismo disciplinario de la rama judicial, que tiene el poder de congelar o archivar las investigaciones contra Márquez.
El miércoles le toca golpear al Gobierno. El jueves al candidato rebelde. Y así sucesivamente, hasta el día de elecciones.
A pesar de los titulares de prensa, del ruido de la televisión y de las vallas de los candidatos, parece que la política no calienta las vidas de la gente de la calle. A diferencia del visitante que lee los periódicos con avidez, que pregunta y repregunta, da la impresión de que la mayoría de los argentinos, entre ellos la mina del vecindario, la pareja que se aburre en la mesa del lado y el que toca el bandoneón en la esquina, no parece interesada.