Publicidad

La implosión

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

LA IMPLOSIÓN MÁS SORPRESIVA, RÁpida y sin reversa fue la de la Unión Soviética. Aunque se conocía su ineficiencia económica, su arbitrariedad, corrupción y despotismo, nadie se habría podido aventurar a pensar al final de 1998 que en cuestión de meses iba a terminar el experimento que inició Lenin en 1917 con la aspiración de ser la vanguardia de la historia de la humanidad.

El derrumbe de las Farc parece semejante. Después de años de una presión militar que no produjo resultados palpables en términos de eliminación de sus cabecillas, de pronto éstos comienzan a caer en seguidilla, se multiplican las deserciones y traiciones y el grupo guerrillero se debilita, al parecer, en forma definitiva. Y, en éstas, se les muere Tirofijo, su líder histórico, el único que podía aglutinar a toda la organización.

Un grupo descentralizado, que opera a través de decenas de frentes aislados y dispersos, sólo puede cohesionarse por medio de un liderazgo eficaz, una ideología creíble, una efectiva red de comunicaciones y un generoso sistema de retribuciones monetarias. Sólo así se pueden mantener la disciplina, la coordinación, la militancia y alguna justificación para los peligros, riesgos, horrores y privaciones de un conflicto inhumano, cruel, sanguinario, sin ningún futuro.

Todos estos elementos están desapareciendo. Las muertes están diezmando a sus líderes. La ideología (el cuento de que su lucha liberaría al pueblo de la opresión de la oligarquía y el imperialismo) desapareció hace rato; nadie en las Farc puede tener la esperanza de una victoria y, más bien, sus miembros perciben la cercanía del desastre y el desprecio generalizado de los colombianos. La inteligencia de las fuerzas militares amenaza la integridad y la seguridad de sus comunicaciones (es a través de ellas que han podido golpear a sus cabecillas). El negocio de la droga está ahí, pero es difícil explotarlo en medio de persecuciones, capturas y fumigaciones.

Todo esto está detrás de la implosión. Con la convicción de que la victoria es imposible, con la certeza de que su causa es inmoral e injusta, con la percepción de que son detestados, sin liderazgo, con estímulos para desertar y capitular, de pronto, ese bloque monolítico construido hace 40 años por Tirofijo, apuntalado por la economía de la coca, comienza a derrumbarse. Cada día es más débil y vulnerable en los asuntos militares. A medida que fallan sus bases, su destrucción se acelera.

Alfonso Cano tratará de unificar al secretariado y detener el derrumbe. No será fácil. Seguirán las tensiones entre guerreristas y políticos. La militancia y sus simpatizantes percibirán los conflictos en la cúpula. Después de alguna apertura a las negociaciones con el Gobierno, seguramente, como en la Unión Soviética, habrá un giro brusco a favor de los más reaccionarios. Ese será el final del final.

La estrategia del Gobierno debe ser la de intensificar la presión militar, económica y política. Y, en la medida de lo posible, magnificar las divisiones y contradicciones internas de los comandantes. Mientras tanto, contener a las decenas de lagartos y espontáneos, los de todas las negociaciones, que siempre están listos a ofrecer toda suerte de reformas y despejes a cuanto guerrillero se les sienta al frente.

En medio de este alentador panorama está el drama de los miles de secuestrados. Mientras los políticos de las Farc seguramente los querrán utilizar para comenzar alguna negociación política, los militaristas los querrán como escudos humanos o como simples piezas de intercambio territorial. Sólo alguna forma de acuerdo humanitario podrá evitar que los escombros de la implosión de las Farc caigan encima de los campos de concentración de la selva donde se pudren sus prisioneros.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido