Publicidad

La tempestad

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

ALGUNOS ANALISTAS DEL EXTErior piensan que la tasa de crecimiento de la economía colombiana será cercana a cero en 2009.

Y el más optimista de los observadores internacionales, que se impone a sí mismo la responsabilidad de mantener la confianza, el FMI, piensa que Colombia va a crecer sólo 2%. El Gobierno, en cambio, mantiene todavía su estimativo de un 3%.

La revisión a la baja de la mayoría de los observadores especializados es el resultado de la profundización de la crisis económica internacional. The Economist piensa que la economía mundial tendrá un crecimiento cercano a 0% y el FMI, que si acaso llegará a 0,5%. La recesión de Estados Unidos y Europa será mucho más profunda que la estimada sólo hace unos pocos meses. La prensa registra todos los días despidos de decenas de miles de personas, empresas quebradas por doquier y se extienden las nacionalizaciones de entidades financieras de las principales economías.

El otro hecho que llama la atención es la frecuencia con que se revisan las proyecciones. Cada dos o tres meses, ante la evidencia de nuevos acontecimientos negativos, los estimativos se ajustan a la baja. Y todavía no hay ninguna razón para pensar que este proceso ya se detuvo, que las cifras ya tocaron fondo. En lugar de anticiparse a los hechos, los economistas que realizan pronósticos parecen ir detrás de los hechos, como simples notarios, siempre desactualizados, portavoces de eventos menos preocupantes que los que registra la realidad.

El otro hecho evidente es que ahora se estima que la crisis va a ser bastante más prolongada de lo que se preveía hace un par de meses. En lugar de una recuperación en el segundo semestre de 2009 (como se pensaba en noviembre), ahora se considera que también el año 2010 va a mostrar unos resultados débiles. A estas alturas, lo más seguro es que los paquetes de apoyo que diseñan y anuncian los distintos gobiernos tendrán que ser reforzados en los próximos meses.

El gobierno colombiano, tal vez pensando en animar el optimismo y sostener la confianza del público, se mantiene en su posición de que el país está blindado y que el crecimiento alcanzará una cifra satisfactoria para las circunstancias (el mencionado 3% anual). A pesar de que esta actitud puede ser comprensible, las autoridades no deberían hacer a un lado el imperativo de difundir la realidad y hacer frente a la situación.

En línea con un diagnóstico de una situación relativamente buena, el plan de acción del Gobierno para enfrentar la crisis es más bien modesto. Lo más destacado, en realidad, es la gran expansión del programa Familias en Acción, que tiene un crecimiento de 87% (un esfuerzo que los analistas más suspicaces relacionan con asuntos electorales y reeleccionistas).

 Un área que no debería descuidarse es la laboral. Ya se han perdido 600.000 empleos y la cifra va a seguir aumentando. Esto, como siempre, tendrá un fuerte impacto sobre la pobreza y la miseria. Pero, en lugar de pensar en aliviar las grandes rigideces en el mercado laboral, en las semanas pasadas se presentó una ofensiva de funcionarios estatales defendiendo los distintos impuestos que gravan la creación de empleo. Es necesario, en cambio, plantear rápidamente una serie de reformas profundas para crear y mantener los empleos de la economía. De otra forma, el país estará pronto lamentando una gravísima situación.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido