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En los últimos días el debate por la Verdad ha despertado un nuevo pulso político. La acción que desató este debate, y que volvió a abrir la discusión sobre la “idoneidad” de los comisionados, fue la solicitud de información clasificada que hizo la Comisión de la Verdad al Ministerio de Defensa de las acciones de las Fuerzas Militares desde 1953.
Sin embargo, más allá de la pertinencia del momento en que se hizo la solicitud de la información, hay un detalle que ha pasado inadvertido: el año desde el que se solicita la información: 1953. Esta referencia resulta interesante en la discusión sobre el momento en que se debe hablar del inicio del conflicto armado.
La búsqueda de esta fecha siempre ha estado presente en las discusiones sobre la comprensión del conflicto y ya existen antecedentes importantes. La Ley de Víctimas platea, por ejemplo, tres fechas: habla del 9 de abril como el “Día nacional de la memoria y solidaridad de las víctimas del conflicto armado”, establece 1985 como año desde el que se puede acceder al Registro Único de Víctimas y de 1991 como el punto de partida para solicitar acciones de restitución jurídica y material de tierras despojadas. Las tres fechas nos hablan de tres hitos: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985 y la constitución de 1991 (considerada como un acurdo de paz entre el Gobierno y los grupos armados ilegales que por ese tiempo se desmovilizaban). Por otro lado, el Basta ya, el informe de informes del Centro Nacional de Memoria Histórica, también propuso una fecha: 1958. Que a su vez nos habla de otro hito de la historia: el inicio del Frente Nacional.
Esta lista de fechas, que tienen un carácter institucional, plantean lecturas del conflicto, no sólo del momento en que éste comienza, sino que son, a su vez, mensajes sobre la interpretación del mismo. Son fechas que producen víctimas y responsables; en un conflicto tan complejo como el colombiano, nadie quiere pasar a la historia como el primero en haber disparado.
¿Qué pasó entonces en 1953? Ese año la violencia bipartidista, conocida como La Violencia, acumulaba cerca de 250.000 asesinatos desde 1946; el presidente de la República, Laureano Gómez, se encontraba ausente por enfermedad y en su lugar gobernaba Roberto Urdaneta Arbeláez. La retórica política de ambos partidos era tan contundente como la violencia que se daba en el campo. A mediados de ese año, el 13 de junio, un pacto entre las élites liberales y conservadoras permite la llegada al poder del general Gustavo Rojas Pinilla. Lo hace sin disparar un tiro y el Ejército, que a diferencia de la Policía había tenido una participación marginal durante esos años, se convierte en un actor clave en la llamada “pacificación”.
El gobierno de Rojas duró cuatro años y en términos absolutos logró “pausar” La Violencia: Pájaros, Chulavitas, bandoleros y guerrillas liberales detuvieron sus acciones armadas, así como los asesinatos, el pillaje y los despojos. Sin embargo, introdujo nuevas dinámicas en el conflicto social, político y económico que se mantenía vigente: suprimió el Estado de derecho, cerró periódicos y los que seguían publicando lo hacían bajo el imperio de la censura. Adicionalmente, prohibió el comunismo y cualquier manifestación política contraria al régimen. Todas estas prácticas imprimieron una nueva dinámica al conflicto armado y se inscribieron en políticas internacionales de seguridad propias de la Guerra Fría.
De ahí lo interesante de la fecha desde la que solicitó la información la Comisión de la Verdad al Ministerio de Defensa, pues agrega nuevos elementos en la comprensión del origen del conflicto armado. La fecha que establezca la Comisión como hito del “primer disparo” será cuestionada, pero el debate comienza a darse y es sano que ocurra, sin que caiga en las trampas y las estigmatizaciones que ciertos sectores políticos están haciendo contra la Comisión y sus comisionados.