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La semana pasada en esta misma columna inicié una exposición del estado decrépito de la ESE de Majagual, Sucre.
El municipio que es el corazón La Mojana, al sur de Sucre, una de las tierras más fértiles de Colombia por la facilidad no sólo para el cultivo del arroz, sino para la piscicultura.
A vuelo de pez, vale mencionar la existencia (en riesgo) de especies nativas como el moncholo o el viejito, que es un exquisitez que se derrite crocante en el paladar; o el coroncoro al que la cantó la inmortal niña Emilia y que está a punto de morir no solo la madre, sino toda la descendencia, como dicen sus versos. Ahí está la mojarra y el bocachico listos para hacer parte de una sostenible industria pesquera que genere empleo y mejore la calidad de vida de los mojaneros. Además de tres especies de caracoles únicas en el mundo que, según ingenieros de Sincelejo, urge que se estudien para medir el nivel de aprovechamiento económico. Pero si no existe voluntad para estas opciones que ofrecerían una mejor vida para los mojaneros, mucho menos para garantizar un sistema de salud digno.
Por ello, si una continúa la exploración por aquel Centro de Salud, se encuentra con médicos (sólo hay cuatro para treinta y cinco mil usuarios) que parecen zombies: agotados, con la mirada perdida y la esperanza en igualdad de condiciones porque les adeudan más de ocho meses de sueldo. Viven como me dijo una empleada a la que deben dieciocho meses: gracias a la misericordia de Dios.
Pero creo que Dios, como dijo Paulo Freire, es un buen padre y la lógica dice que los buenos padres nunca hacen mal a sus hijos. Entonces, en Majagual el asunto es de física desidia humana. Este municipio está en manos de gerentes, alcaldes y empleados tan crueles como la guerrilla y los paramilitares. El presupuesto de la ESE de Majagual, según la que hasta el 31 de marzo debió ser su gerente, la bacterióloga Mary Rada, está en manos de las medidas cautelares que los bancos han entablado. Argumenta que los alcaldes anteriores no han incorporado en sus programas de gobierno el rescate de la ESE en manos de las EPS.
Pero los usuarios (que tienen que comprar desde una jeringa hasta una dextrosa) afirman que se trata de supuestos manejos politiqueros de los recursos; de pugnas porque el hospital no deje de ser el fortín político pleno de dinero para el enriquecimiento de unos pocos.
La ESE (de acuerdo a la Red de Profesionales de Majagual) pudo tener un respiro si se hubiese acogido al Plan de Saneamiento Fiscal propuesto por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, pero los encargados no suministraron la información requerida. No interesa la salud y el bienestar de los mojaneros, en una lógica desalmada, los responsables han decretado el triunfo de la muerte en una región sin ley ni Dios (aunque se invoque a cada rato).