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Muchas veces lo obvio no es evidente. En este momento, el diagnóstico de nuestro mercado es simple: bajo aumento de salarios, nuevas normatividades que desmotivan el consumo, tendencia devaluacionista del peso, presión alcista de los precios y la capacidad de crédito de los hogares copada. Cualquiera diría que el mercado crecerá un poco más que el consumo per cápita, porque las personas no tienen con que comprar más o actualizar su consumo.
Otros, pueden leer el diagnóstico así: el bajo aumento de salarios significa que los hogares tendrán que escoger muy bien lo que compran, por esto es fundamental pensar en formatos más pequeños, distribuciones directas, líneas de crédito personales y en el lanzamiento de nuevos productos que logren seducir el mercado, así el comprador se lleva una extraña experiencia cada vez que las pruebe.
Los precios altos, que tienen que ver con la devaluación del peso, deja a las marcas locales con grandes oportunidades, porque lo importado será más caro. En este punto se debe pensar en penetrar más el mercado con un ejercicio de precios bajos y nuevos valores agregados: casos como morrales para jóvenes con tapas intercambiables por meses o por equipos de fútbol, promociones de paquetes de camisas, oferta de minutos de celular ilimitados con un pago fijo mensual.
Las nuevas normatividades que afectan el consumo son las más complejas. La entrada en vigor del formulario PILA ha causado que muchos independientes hayan recortado su compra, el Pico y Placa en Bogotá afectará las ventas de gasolina y la prohibición de fumar ha dejado a bares y casinos sin muchos de sus clientes. Es aquí donde la creatividad y la estrategia son fundamentales: algunos piensan en crear medios de pago para la PILA, otros analizan el mercado de combustibles para ofertar valores novedosos como el self service y los centros de entretenimiento le pueden apostar a parches de nicotina.
No estamos acostumbrados a ver más allá de lo que hacemos todos los días; por esto, escenarios como Marketing Report 2009, la Semana de la Moda de Bogotá o los foros de El Espectador, no son conferencia, sino espacios de planteamiento de oportunidades. Las opciones son obvias, y algunos quieren que sean evidentes.