Publicidad

Armas fuera de control

Hace unos 20 años, cuando era estudiante universitaria, me movía a diario por el centro de Bogotá. En ese entonces fui víctima de atraco varias veces. Una vez esperando el bus, dos hombres me cogieron de gancho a lado y lado y uno de ellos me mostró un cuchillo escondido en la chaqueta. Aterrorizada entregué lo que me pidieron. Los otros robos fueron menos cinematográficos, pero no menos constantes. Recuerdo a un hombre que permanecía en unas cuadras predeterminadas pero vitales para el tránsito estudiantil y que pedía “cualquier contribución” mientras daba pistas de un vidrio sucio y puntiagudo que escondía en la manga del saco.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido