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Oportunismo y justicia

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LO POPULAR HOY ES ATACAR AL PO- lo y dar por condenado a Samuel Moreno.

No voté por él porque nunca creí que estuviera preparado para manejar la capital. Cuando los bogotanos lo aplaudían a rabiar, empezando por los egocéntricos del Country Club que colectas y fiestas le dieron a montón por ensañamiento contra Peñalosa, fui de las pocas personas que modestamente se atrevió a advertir lo mal que le iría a la ciudad y al propio Samuel si llegaba a la Alcaldía. Leí su entrevista del domingo pasado en El Tiempo y me queda la sensación de que, o ha sido muy mal asesorado para responder a la crisis que enfrenta o todavía no entiende la gravedad de la situación por la que pasa. Afirmar que “el 2010 es uno de los mejores años de mi gobierno”; que las denuncias sobre presunta corrupción en la contratación pública “de ninguna manera” opacan sus “logros”; o que “hasta el momento sólo ha sido testigo del daño que le han hecho a mi hermano” ante la pregunta de si Iván Moreno ha perjudicado su alcaldía, es simplemente una actitud insensata frente a un escándalo que amenaza con destruirlo a él y a su partido.

Dicho lo anterior, también es honesto de mi parte admitir que no le falta razón al Alcalde cuando asegura que “mientras la justicia visita a los Nule, a mí me embargan”. Nadie, aparte de él y su familia, desconoce la gravedad de las declaraciones sinuosamente manipuladas por los beneficiarios de la corrupción. Pero “una cosa es reclamar que haya justicia, y pronto, y otra bien diferente es que el pésimo registro en las encuestas de Samuel Moreno sea aprovechado por los organismos de control para hacer política o para que los sancionadores logren dividendos…”, tal como lo describe Ramiro Bejarano en su columna. A mí también me inquieta el apresuramiento impuesto por los tiempos electorales y mediáticos con que al parecer están actuando las cabezas de los órganos judiciales en este caso, mientras se hacen las de la vista gorda con otros involucrados en la misma corruptela de los contratos Nule, en el nivel nacional. Veremos si se meten con Uribe y sus protegidos.

Entre tanto, buena presa es Moreno. Y, por supuesto, el Polo. Al primero lo embargaron como “medida preventiva”. Sin embargo, gracias a la locuacidad de la Contralora, que ignoró la reserva que le impone la ley precisamente porque la decisión no tiene carácter punitivo sino cautelar, el alcalde ya es culpable. Ni qué decir del Procurador y de los chismes con que se ha aderezado su investigación. Desde el 22 de noviembre, apenas iniciando el proceso disciplinario, el ex vicepresidente de Uribe anunció en extra de RCN la destitución de Moreno. Francisco Santos citó “altas fuentes del Ministerio Público”. Fue desmentido. No obstante, ahora los rumores indican que Samuel será suspendido como acto previo a la destitución, y que Pacho Santos sabía de lo que hablaba. Hasta reemplazo le tiene el Presidente al Alcalde, según dijo la W: Néstor Humberto Martínez.

Si las filtraciones resultan exactas, la sanción a Moreno carecerá de validez jurídica por vicios de parcialidad política y por fallas protuberantes al debido proceso, no importa cuán responsable sea. En cuanto al Polo, lamento lo que le está pasando. Es verdad que le ha faltado capacidad de reacción. Aún así, merecería mejor suerte porque, al menos, ha tenido la dignidad de mantenerse en la oposición en un país que se le arrodilla al poder. La depuración interna será la tarea que deberá asumir en 2011, si consigue sobrevivir al lío de la contratación, a la megalomanía de Petro y a la cobardía de quienes salen corriendo, no por decencia sino por oportunismo.

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