Lo que el futuro nos depara

César Ferrari
06 de marzo de 2018 – 10:30 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la primera potencia mundial y hegemónica en términos económicos, militares, políticos y sociales. No solo tuvo, por décadas, la economía más grande, con los mayores flujos de comercio. Controló también la política y fue el ejemplo para la construcción de las llamadas “democracias representativas”. Su influencia cultural fue también notoria: vistió al mundo de jeans, universalizó las hamburguesas, el rock y la música pop desplazaron a las músicas nativas, con lo que construyó la economía juvenil, y el inglés se convirtió en la lengua franca internacional.

Pero el mundo está cambiando. Para comenzar, según el Banco Mundial, en términos de poder de paridad de compra, es decir eliminados los sesgos de precios nacionales, desde el 2016 la economía china es la más grande del mundo (19,8 millones de millones de dólares constantes de 2011 a precios internacionales), por encima de la europea de los 28 países (18,6 millones de millones), y de la estadounidense (17,2 millones de millones).

China, además, está afanada en construir Eurasia a partir de las nuevas rutas de la seda, y en consolidar su presencia en el Pacífico a través del comercio y la inversión, cuestión facilitada por el gobierno Trump con su abandono del TPP construido por Obama, precisamente para servir de contención a la influencia china en la cuenca del Pacífico.   

Mientras tanto, el Sr. Trump anuncia que impondrá aranceles de 25 por ciento al acero y de 10 por ciento al aluminio, cuestión opuesta por los fabricantes de automóviles estadounidenses e incluso por los republicanos. Al anuncio han respondido con furia y represalias europeos, canadienses, brasileros, mexicanos, coreanos y chinos. Trump ha respondido a su vez que si eso ocurre bloqueará las importaciones de automóviles europeos. ¿Será que el liderazgo estadounidense no tiene idea de lo que pasa en el mundo? ¿No lee los periódicos?

Por su parte, en términos militares, el 1° de marzo el presidente Putin declaró la superioridad militar rusa frente al resto del mundo y anunció la existencia de un misil nuclear “indetectable e invencible.” Según Putin, el desarrollo militar ruso constituye la respuesta a la decisión estadounidense de abandonar en 2002, durante el gobierno de Bush hijo, el tratado ABM ruso-estadounidense de 1972 sobre misiles balísticos, considerado la base del sistema de contención mutua.

Tal parece ser la respuesta rusa al anunció del gobierno Trump, del 2 de febrero de 2018, de su “revisión sobre la postura nuclear.” Bajo la nueva guía, Estados Unidos podría responder nuclearmente a cualquier amenaza, aun si su enemigo no haya utilizado armas nucleares. Seguramente Trump pensaría que con ello aseguraba su superioridad militar.  

En ese contexto, como ha sucedido siempre, los nuevos poderes económicos y militares mundiales seguramente inducirán nuevas modas políticas, sociales y culturales. Con la anunciada intención china de convertir al presidente Xi en presidente por muchos más periodos, la consolidación del partido único y la ausencia de separación de poderes, ¿será que las democracias representativas como las conocemos llegarán a su fin?  ¿Será que el mandarín será la nueva lengua franca universal? ¿Será que los modelos dominantes en la música, la comida y la vestimenta serán asiáticos?

Todo ello es permeado por un cambio tecnológico gigantesco, nunca antes visto, cuyas expresiones más visibles son: robotización, teletrabajo, energías alternativas, multiplicación de la información y redes sociales a través de internet.

A propósito de los desarrollos energéticos, Francia prohibió la venta de vehículos diésel y de gasolina a partir del año 2040 y cerrará sus termoeléctricas basadas en carbón a partir de 2022; la firma sueca Volvo, perteneciente a la china Geely desde 2010, que a partir de febrero 2018 es también la primera accionista de Mercedes-Benz, anunció que a partir de 2019 solo producirá automóviles eléctricos o híbridos. En Shenzen (China, 18 millones de habitantes) el cien por ciento de los buses y el 62 por ciento de los taxis son eléctricos.

Mientras tanto, hace poco, tres candidatos a la Presidencia colombiana anunciaron su interés de apoyar el desarrollo minero-energético (petróleo y carbón) del país. Pero si la demanda de combustibles fósiles se reduce, la producción de petróleo y carbón le seguirán. De tal modo, en muy poco tiempo, los países cuyo petróleo sea pesado y sufra de costos elevados de exploración y producción, o cuyo carbón cuente con escaso contenido de coque saldrían del mercado. Tal es el caso colombiano. ¿Será que tampoco leen periódicos?

Las redes a su vez han significado un mecanismo de manipulación política gigantesca, como la exitosa manipulación rusa en las elecciones estadounidenses para poner en el poder al peor candidato y de esa manera asegurar el debilitamiento acelerado de Estados Unidos. Pero esas redes podrían significar también la emergencia de una democracia más representativa y participativa, más visibilidad  de las decisiones públicas y más control ciudadano; es decir, más democracia y menos corrupción. ¿Cuál tendencia prevalecerá?

En ese contexto, ¿qué debemos hacer los ciudadanos? ¿Cómo mejorar nuestras democracias y nuestras economías? ¿Cómo hacer para que las políticas respondan de la mejor manera a los intereses generales de la población y a las tendencias futuras? Enorme desafío.

* Ph.D. Profesor, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido