Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En un escenario donde se discute sobre una posible inyección de liquidez por parte de EE.UU., que propendería por una tranquilidad en los mercado y un mayor poder adquisitivo de las personas y financiación para las empresas, que como siempre incrementaría las expectativas futuras de inflación, la sequía en ese país se ha prolongado más de lo esperado, llevando al precio de dos activos de gran relevancia en su economía, el maíz y la soya, a tener incrementos en el valor de los contratos negociados en bolsa.
De hecho, del total de EE.UU., la proporción que registra un clima normal es inferior a la que se ha registrado en los últimos seis años y los reportes de zonas con un clima entre anormalmente seco y sequía excepcional se han incrementado, llevando a un deterioro de las cosechas de estos bienes, medida como la proporción de cosechas en buen y perfecto estado frente al total de las cosechas, que hoy se ubica en 23% para la soya y 29% en el maíz, niveles no vistos desde 1989.
Ahora bien, estos fenómenos siempre son considerados de corto plazo, pues están asociados a eventos puntuales climáticos que afectan la producción, por lo que los altos precios no deberían influir en las expectativas de inflación de largo plazo y, de hecho, llegaríamos a pensar que dichos precios caerían tal como lo anuncia la curva de futuros, que hoy tiene precios más bajos a vencimientos futuros que a las más cercanas entregas.
* Jairo Lastra, Ultrabursátiles