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En la Asamblea Mundial de la Salud la delegación del país se destacó por abrir la discusión sobre el creciente precio de los fármacos y las presiones internacionales que genera ese mercado.
Intervención valiente y brillante del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en la Asamblea Mundial de la Salud, que tiene lugar esta semana en la ciudad de Ginebra. La sesión plenaria de la apertura contó con la presencia de las delegaciones oficiales encabezadas por los Ministros de salud de los 193 países miembros, observadores, cuerpo diplomático, representantes de organismos internacionales, el banco mundial, el Fondo Mundial Internacional, organizaciones no gubernamentales… Frente a un total de 3.500 personas acreditadas Colombia dejó por lo alto y sin ambigüedad, el derecho de los pacientes como un derecho humano por encima de los intereses mercantiles de las transnacionales farmacéuticas.
En una firme intervención, reclamó el derecho de Colombia a utilizar los mecanismos previstos internacionalmente y solicitó el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Explicó cómo la presión tecnológica genera precios crecientes que llevan a que los sistemas de salud sean insostenibles y reclamó que a pesar de las presiones, el Ministerio, que ya ha desarrollado intervenciones muy fuertes, algunas muy controvertidas (control de precios, regulación de biológicos, Instituto de Evaluación de tecnología), necesita poder utilizar todas las herramientas disponibles, incluyendo el uso de las flexibilidades como las licencias obligatorias.
Para el movimiento internacional por el acceso a los medicamentos fue un buen principio y una justa respuesta a las preocupaciones de las organizaciones de la sociedad civil, que veían cómo la postura del Ministerio de Salud estaba siendo debilitada por intervenciones de poder y de presión de las multinacionales farmacéuticas. Su capacidad de influencia sobre gobiernos extranjeros y sobre el sector comercio, pretendían poner en jaque al propio Presidente de la República.
La interpretación del Ministro de Salud de Colombia es difícil de objetar. La salud en Colombia (y hoy en prácticamente la totalidad de países del mundo) padece de una tendencia al crecimiento del gasto en medicamentos difícil de contener y que amenaza la sostenibilidad financiera del sistema. Los reclamos de los altos costos de la innovación farmacéutica se convierten en la defensa de una costosa e ineficiente estructura y las justas expectativas de ganancia de la industria innovadora se tornan indefendibles ante la urgencia de asegurar equidad en sistemas de salud al borde de un colapso financiero.
Es justamente por esta tensión que el Secretario General de las Naciones Unidas ha convocado un panel de expertos de alto nivel que actualmente está deliberando para encontrar respuesta a la “Incoherencia entre los derechos de los inventores, la legislación internacional sobre los derechos humanos, las reglas de comercio y la Salud Pública”.
* Special Adviser for Health and Development – South Centre, Suiza
** Director de la Fundación IFARMA.