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La principal fuente de valor estructural de un inversionista es mantener una perspectiva de largo plazo. La naturaleza de la formación de precios implica ajustes en el tiempo, en cuanto a tendencia y volatilidad.
Los mercados han mostrado una caída importante en las últimas jornadas. Sin embargo, consideramos que esto no debe evitar una exposición al mercado por parte de un inversionista de largo plazo. La clave continúa siendo una diversificación eficiente en las posiciones, logrando un portafolio balanceado (los descensos en los precios de algunos activos son contrarrestados por ascensos en otros).
En la última semana, los mercados internacionales y locales mostraron fuertes movimientos. De hecho, las acciones en EE.UU. y Colombia descendieron 2,84% y 2,44%, respectivamente. Así mismo, la renta fija presentó desvalorizaciones en la medida que la tasa del bono de referencia en EE.UU. presentó un incremento de 41 puntos básicos (descenso del 3,36% en precio). En el mercado local, el TES TF 2024 mostró un aumento en tasa de 75 puntos básicos (descenso en precio de 5,5%).
Para evitar una recesión fuerte en EE.UU., la Reserva Federal (Fed) implementó políticas no convencionales desde el 2009, las cuales brindaron una amplitud monetaria excepcional que se tradujo en un “aguacero de dólares en el mundo”.
La economía ha venido reaccionando positivamente a dichas medidas, y ahora la Fed debe definir la forma de retirar estas condiciones excepcionales. Para no tener un impacto importante en los mercados, este retiro debe hacerse de manera lenta y gradual. De hecho, Ben Bernanke, en sus declaraciones del martes, ratificó la expectativa con la que pasaríamos de un “aguacero de dólares” a una “lluvia de dólares” en el ámbito internacional.
Dentro de este contexto, el mercado ha entrado en un proceso de desapalancamiento que implica una normalización de las tasas de interés y un ajuste en los precios de los activos.
* Daniel Lozano, Serfinco